Sin duda, las piezas más importantes del salón son el sofá y la televisión. Dos imprescindibles que debes situar a una distancia adecuada si no quieres tener problemas con tu vista. Ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. En ello interviene el tamaño del televisor que, aunque posiblemente cada vez lo quieras más grande, no debe ser desproporcionado al espacio del que dispones.
Existe una regla general que determina que la distancia ideal entre el sofá y el televisor debe ser aproximadamente tres veces la diagonal de la pantalla, es decir, las pulgadas del aparato. Por ejemplo, si tienes una TV de 55 pulgadas, la distancia entre el sofá y la tele debe ser de alrededor de 165 pulgadas, lo que equivale a unos 4 metros.
También es importante determinar la altura ideal del mueble de la TV. Y aquí también interviene nuestra salud visual, ya que para no tener que adquirir posturas incómodas cada vez que miramos la televisión, lo mejor es situar la pantalla a la altura de los ojos cuando estamos sentados.
Una forma sencilla de determinar esa altura es medir la distancia entre el suelo y el asiento en el que sueles disfrutar de tu serie preferida, ya sea el sofá o una butaca, y dividirla por dos. Así, por ejemplo, si te sientas a una distancia de 1,5 metros del suelo, la altura adecuada para colocar el televisor será 75 cm.

Decidida la medida entre el sofá y el televisor, es el momento también de plantearse la distancia entre el sofá y la mesa de centro. Aquí has de tener en cuenta que la circulación por el espacio debe ser óptima, sin obstáculos de por medio que te impiden moverte con facilidad por tu salón.
La distancia ideal entre el sofá y la mesa de centro es aproximadamente de unos 45 cm. Una distancia que permite colocar ampliamente las piernas cuando estás sentado, apoyar fácilmente los pies sobre la mesa cuando quieras descansar, y alcanzar y dejar sin problemas las cosas que tengas sobre esa mesa.
Otra cuestión importante es la altura de esa mesa de centro. Lo mejor es que tanto la mesa como el asiento del sofá cuenten con la misma altura o similar, para que estéticamente, el espacio resulte equilibrado. Pero también por tu comodidad a la hora de depositar o alcanzar un vaso de agua o el libro que estás leyendo.
En el caso de tener el comedor integrado en el salón también debes tener en cuenta algunas medidas. Sobre todo en lo relacionado con las sillas. Desde la distancia entre ellas hasta el espacio necesario tras ellas para poder sentarse con facilidad.
La distancia que debes dejar detrás de la silla para poder apartarla fácilmente y sentarte con comodidad es de unos 60 a 90 cm. Mientras que la distancia entre los comensales para que no se molesten entre ellos a la hora de comer es de unos 60 a 70 cm, dependiendo siempre del ancho de cada silla. No es lo mismo una silla sencilla que otra con reposabrazos. En este último caso, la distancia debe ampliarse para que no choquen entre ellas.
A pesar de todas estas medidas para conseguir una distribución perfecta en el salón, hay que tener en cuenta algunas otras consideraciones y evitar algunos errores muy comunes. Cómo elegir muebles desproporcionados al tamaño del espacio, ya sea por ser demasiado grandes o excesivamente pequeños. Bloquear la entrada de luz natural colocando muebles frente a las ventanas, o usar cortinas muy opacas. Excederse con la decoración, añadiendo tantos muebles y complementos que pueden ahogar el espacio. No delimitar las zonas del salón y el comedor si comparten espacio con alfombras y decoraciones que ayuden a separarlos visualmente. O no colocar los muebles adecuadamente para tener una buena circulación por el espacio.
Para evitar todo ello, lo mejor es medir tantas veces sea necesario la habitación, así como los muebles que quieres colocar. Y si no te aclaras, o no lo ves claro, la solución más sencilla es contratar los servicios de Livitum.