Las últimas tendencias nos animan a crear espacios flexibles y versátiles en el hogar. Entre las estancias donde se experimentan más novedades, está el dormitorio. Algunas distribuciones modernas admiten una sala de estar anexa o un pequeño rincón de conversación. ¡Una opción que añade una capa de intimidad y de lujo silencioso!
Ahora bien, decorar ese conjunto sin que parezca un espacio sin cohesión es uno de los retos que más nos plantean los clientes. ¿Cuántos muebles son demasiados? ¿Cómo se separan visualmente las dos zonas?
La diseñadora Samanta Fernández ha tomado un proyecto real y lo ha interpretado en tres estilos distintos: boho-chic, clásico moderno y minimalista. Tres propuestas, el mismo espacio, resultados completamente diferentes. Si alguna de ellas te enamora o quieres que un diseñador prepare propuestas personalizadas para ti, contacta con nuestro equipo de expertos. Conoce más de nuestro método de trabajo en este enlace.

La primera propuesta apuesta por el estilo boho-chic con una ligera capa de estilo nórdico. La pared del cabecero se reviste con papel pintado a rayas en beige suave, y sobre él luce una obra abstracta de grandes dimensiones en tonos tierra.
Esta obra sella la composición de la pared principal sin necesidad de sumar colores intensos. A los costados, los paneles acústicos favorecen la tranquilidad del espacio y se complementan con luces perimetrales.
Aquí, cada pieza cumple su función y se integra de forma armoniosa: el cabecero tapizado en crema, el banco en fibras naturales a los pies de la cama, la ropa de cama en blanco roto, verde salvia y tonos arena.
En el salón anexo, la lámpara de pie tipo trípode y el puf cúbico de fibra natural refuerzan ese espíritu orgánico.
Dos sillones bajos y una librería completan el rincón de estar, que funciona como extensión lógica del dormitorio y no como una estancia distinta pegada a él sin más.
En la segunda propuesta, hemos optado por dos elementos que raramente fallan: las molduras decorativas en blanco y la amplitud de la luz.

La pared del cabecero se viste con este acabado y dos cuadros minimalistas enmarcados, creando así un ambiente sumamente elegante y bien vestido.
A los costados, integramos dos mesitas de noche con frentes alistonados y dos lámparas blancas de estilo clásico. Complementamos con textiles en tonos beige, detalles en verde salvia y un banco con almacenamiento integrado a los pies de la cama.

En el salón anexo, la gran librería tipo vitrina con puertas de cristal y el sofá de tres plazas en blanco son los grandes protagonistas.

Las mesitas de centro redondas en diferentes alturas y la lámpara araña en metal dorado añaden un punto de carácter al conjunto. Sin duda, es la propuesta más luminosa de las tres.

En esta tercera propuesta, se desarrolló un estilo minimalista cálido, por lo que predominan los tonos neutros suaves, tintes de verde y detalles en cerámica y metal.

La pared del cabecero fue revestida con un papel pintado de rayas en tonos beige cálidos y adornada con dos cuadros minimalistas.

Lo que hace singular este dormitorio son las mesitas de noche de formato redondo con ribetes en relieve. Un diseño que rompe la horizontalidad y añade personalidad al conjunto

A los pies de la cama, una banqueta tapizada en blanco y una manta en color arena aportan capas de textura.

Además, se creó un apacible rincón de lectura con una butaca en verde olivo, una alfombra redonda de color crema y una mesa auxiliar de madera natural. El olivo añade un toque natural extra que nos encanta.

Además, se creó un apacible rincón de lectura con una butaca en verde olivo, una alfombra redonda de color crema y una mesa auxiliar de madera natural. El olivo añade un toque natural extra que nos encanta.

En el salón anexo, dos butacas giratorias en gris claro, un reposapiés, una mesita auxiliar de base cónica y un aparador al fondo forman un espacio de estar muy funcional. La alfombra blanca con relieves une las piezas y corona el conjunto con la misma suavidad que define toda la propuesta.