El interiorismo de las casas actuales ha puesto el foco en un aspecto sumamente importante: el bienestar. Los espacios multifuncionales se han convertido en los favoritos de clientes, diseñadores y arquitectos. La decoración moderna valora lugares dedicados a la desconexión y al tiempo personal. En este contexto, un rincón de lectura bien planteado cumple precisamente esa función. No se trata solo de colocar una butaca en una esquina para leer de vez en cuando. La idea es diseñar un lugar especial, un rincón donde nos sintamos cómodos para leer en calma y sin interrupciones.
Aunque contar con espacio suficiente siempre ayuda, lo cierto es que diseñar un rincón de lectura no depende tanto de los metros disponibles como de la intención decorativa. Ya sea en un salón amplio, en una galería o aprovechando un ángulo del dormitorio, el éxito reside en combinar ergonomía, texturas agradables y una iluminación adecuada. Hoy te mostramos los principales recursos decorativos que te ayudarán a crear un rincón de lectura muy especial.
El asiento es, lógicamente, el protagonista de todo rincón de lectura. Sin embargo, la elección no debe basarse solo en la estética. Las piezas actuales apuestan por formas que recogen bien la postura, con respaldos que ofrecen un apoyo real. Si tienes la opción, prefiere una butaca de diseño ergonómico con reposacabezas y una inclinación correcta, mejor aún si es regulable.
Asimismo, los acabados son fundamentales. Prefiere tejidos suaves, como terciopelo, algodón, borreguito o lana ligera. Ten en cuenta que una butaca o sillón tapizado marca la diferencia. Después de una media hora leyendo, notarás la diferencia entre un asiento cómodo y blando frente a uno duro y sin flexibilidad.

Para leer, necesitamos huir de una iluminación plana. Lo mejor es combinar una lámpara de pie con brazo orientable, que dirija el haz de luz directamente a las páginas sin deslumbrar, con una luz ambiental más suave. Ahora bien, si tienes que elegir, diríamos que la luz directa es irremplazable. Una lámpara de pie de luz cálida es ideal para una tarde de lectura. Por otro lado, instalar un regulador de intensidad permite adaptar el ambiente según la hora del día, transitando de una luz de trabajo a una más tenue por la noche.

Las alfombras cumplen un papel fundamental en todo sitio especial como lo es un rincón de lectura: crean un perímetro virtual que delimita la zona del resto de la estancia. Elige alguna de fibras naturales o de lana de pelo corto para enmarcar la butaca y la mesita auxiliar. Además de esta función práctica, ayudan a mejorar la acústica y proporcionan calidez al entorno.

Un rincón de lectura gana calidez y elegancia cuando se trabaja el layering o superposición de textiles. No es necesario recargar, pero sí conseguir un espacio bien vestido. ¿Cómo conseguirlo? Decora con un plaid de calidad (cachemir, alpaca o lino grueso son buenos materiales), un cojín a juego y suma una cesta para decorar y guardar los textiles. De esta forma, lograrás un rincón de lectura con profundidad, volumen y matices cromáticos.
En todo rincón de lectura, los libros deben estar al alcance de tu mano. Si no disponemos de pared para una librería vertical, una mesa auxiliar bien dimensionada, una balda flotante o un carrito son soluciones perfectas. El objetivo es tener una superficie cercana donde dejar el libro, las gafas o una taza, manteniendo siempre todo bien organizado y ordenado. En decoración, la accesibilidad es parte del bienestar y la comodidad.
Si sigues de cerca el trabajo de Livitum, sabrás que el color tiene la capacidad de modificar la percepción del espacio. Para zonas de lectura, suelen funcionar muy bien los tonos medios y envolventes que favorecen la concentración y la relajación. Por ejemplo, los verdes oliva, los terracotas apagados o los grises cálidos. Se puede introducir el color a través del tapizado de la butaca o mantener una base neutra y jugar con complementos más coloridos.

Siempre que sea posible, orientar el rincón hacia una fuente de luz natural es lo ideal. La luz del día, matizada por cortinas ligeras o estores que filtren el sol directo, crea el escenario perfecto para la lectura. Es importante cuidar la orientación para evitar sombras proyectadas sobre el libro o reflejos molestos, buscando siempre una iluminación lateral suave.
