El verano llega y los salones se transforman. No siempre de forma radical, a veces con pequeños gestos: cambiar los cojines del sofá, añadir una planta grande que hasta ahora faltaba o mover una lámpara de sitio. Es lo que hacen quienes tienen buen ojo, y el resultado es un espacio que parece renovado, fresco y veraniego.
Si llevas un tiempo mirando fotos de salones que te gustan y sintiendo que les falta algo al tuyo, lo más probable es que no sea una cuestión de presupuesto, sino de saber qué elementos combinan y cómo integrarlos.
Hemos analizado los salones que más destacan en nuestros proyectos durante la temporada de verano, y todos comparten cuatro cosas. No son tendencias efímeras ni caprichos de temporada: son decisiones de decoración que este verano han alcanzado su mejor momento. Si quieres aplicarlas en tu casa de manera guiada, con el asesoramiento de un profesional, las diseñadoras de Livitum pueden ayudarte. Conoce más de nuestro método aquí.
Los salones con más estilo de este verano no apuestan por una decoración plana, llena de blancos fríos o grises aburridos. De hecho, las tendencias de este año recuperan el encanto de los tonos tierra: tostados, terracotas suaves, ocres apagados y verdes oliva, todos colores que se llevan de maravilla con la madera, el microcemento, las fibras naturales y la piedra.
El poder de los tonos neutros sigue entre nosotros, solo que ahora se eligen colores suaves con temperatura, con un poco de calidez dentro. Además, son muy versátiles y puedes combinarlos con un azul pastel o con detalles burdeos, dependiendo siempre de tu estilo y gusto personal.
Si das un vistazo a los salones de Livitum, te darás cuenta de que el truco no está en pintarlo todo de un color intenso, sino en introducir esos tonos en capas: un sofá en color arena, cojines en terracota, una estantería en madera oscura y una planta bonita en una maceta de color marrón. ¡Armonía pura!
El lino ha sido el protagonista indiscutible de los últimos años, pero este verano ha dado un paso más. Ya no basta con que la tela sea de fibra natural: importa que se vea natural, que tenga esa textura ligeramente irregular que distingue un tejido auténtico de uno sintético. Las cortinas de lino sin forro que dejan pasar la luz, los cojines de algodón sin tratar, las alfombras de yute y las cestas tejidas no dejarán de aparecer en esta temporada.
Y es que los textiles son el cambio más rápido y económico que puedes hacer en un salón. ¡Una funda de cojín o una manta nueva en el tono adecuado puede cambiar completamente el entorno!
Las plantas pequeñas distribuidas por las estanterías tienen su lugar, pero los salones que más gustan ahora tienen al menos una pieza vegetal grande que se lleva toda la atención. Por ejemplo, una monstera bien desarrollada, un ficus lyrata en una maceta de barro o una palmera en un rincón.
No hace falta tener talento para que las plantas se mantengan bonitas y con vida. Hay variedades ornamentales y artificiales que resisten muy bien, no necesitan cuidados diarios y quedan muy naturales.
Los salones con más estilo de este verano ostentan algo que solo tú tienes en casa. No porque guardes un objeto famoso o una obra de arte original, sino porque seguramente hay una pieza con memoria y con historia que te hace sonreír nada más la miras.
Puede ser el aparador que heredaste de tu abuela, la vajilla de tu madre, la cristalería que te enamoró en una tienda de Portugal, un set de cuadros pintados por una amiga… opciones hay tantas como anécdotas guarda una persona.
Y aunque este tipo de elementos quedan bonitos en cualquier temporada, es cierto que en verano nos entregan esa calma y serenidad que buscamos durante las vacaciones. Un aire ligero y familiar que nos ayude a disfrutar del salón, a pesar del calor.