Pocos objetos decorativos aguantan tan bien el paso del tiempo como los espejos de formas curvas. Los espejos ovalados, presentes en proyectos de interiorismo de estilos muy distintos, llevan décadas enamorando a interioristas y diseñadores. Su forma redondeada y sin ángulos los hace visualmente más ligeros que los rectangulares, y eso los convierte en buenos recurso cuando una pared necesita algo de luz.
Por su parte, los espejos de forma orgánica, esos con contornos irregulares y asimétricos que parecen dibujados a mano, responden a una lógica parecida, pero van un paso más allá: tienen un carácter propio y están diseñados para aportar personalidad a las estancias donde se ubican.
Lo que tienen en común estos modelos es que crean espacios suaves y con un toque dinámico que aportan las curvas. Eso sí, antes de decidir dónde instalarlos, debemos vigilar aspectos como el tamaño, la altura, el tipo de marco y la estancia que van a decorar. Si tienes en mente renovar algún rincón de tu casa y no sabes bien por dónde empezar, las diseñadoras de Livitum pueden ayudarte a definirlo: cuéntales tu proyecto y te acompañarán de principio a fin.
El recibidor es probablemente la estancia donde tanto los espejos ovalados como los orgánicos dan mejor resultado, y no es difícil entender por qué. Son espacios de paso, a menudo estrechos, donde un espejo da amplitud y recibe bien la luz. Lo ideal es colocarlo a la altura de los ojos, sobre una consola o un mueble de entrada, y asegurarse de que refleje algo que valga la pena ver: una ventana, una lámpara o una pared despejada.
En los pasillos, la lógica es similar, aunque hay que ir con más cuidado con el tamaño. Un espejo ovalado de formato medio en un pasillo largo puede hacer que el espacio respire. Sin embargo, un espejo demasiado grande puede resultar incómodo al atravesar el pasillo. Ten en cuenta que los espejos de formas orgánicas funcionan bien si se colocan en solitario o, como máximo, en pareja. Requieren protagonismo, pues tienen mucho carácter.
En el salón, un espejo ovalado sobre el sofá o en una pared lateral puede actuar como punto focal sin la rigidez de un formato rectangular. En este caso, el tamaño es clave. Como guía general, debes saber que el espejo no debería superar los dos tercios del ancho del mueble que tiene debajo pero, si es demasiado pequeño, se verá desproporcionado y visualmente perdido.
En el comedor, donde las paredes suelen estar más despejadas, un espejo ovalado encaja bien frente a una ventana o en la pared principal. Los de formas orgánicas también tienen su sitio aquí, siempre que el resto de la estancia no esté muy cargada de elementos. Su contorno irregular necesita espacio a su alrededor para evitar que los objetos compitan entre ellos y pierdan la gracia.
Hay dos cosas que conviene tener presentes antes de decidir la ubicación de un espejo en el dormitorio. La primera es que es una zona de descanso, y un espejo mal colocado puede saturarlo visualmente. Si ya hay muchos elementos en la habitación, quizás no sea el sitio donde añadir una pieza de este tipo.
La segunda tiene que ver con la posición: colocarlo de forma que refleje la cama es algo que el feng shui desaconseja, ya que se considera que puede interferir en la calidad del sueño. No todo el mundo le da peso a esta cuestión, pero es un criterio que muchos diseñadores tienen en cuenta y que no cuesta nada considerar.
Sobre el cabecero, la tentación es colocarlo centrado y a poca distancia, pero a veces esa proximidad genera una sensación de agobio. Si optas por esta ubicación, asegúrate de que el marco sea ligero, que esté muy bien fijado a la pared y que el sistema de anclaje sea sólido: es una zona donde no conviene improvisar. Dejarlo algo más alto o descentrarlo ligeramente también suele mejorar el resultado visual.
Con los de forma orgánica hay que ir con más cuidado: en ambientes eclécticos o con influencias nórdicas, rústicas y boho encajan sin esfuerzo. Sin embargo, en dormitorios minimalistas, ordenados y simétricos, su formato irregular puede resultar incoherente.
Colocar un espejo en una terraza o jardín es una decisión que mucha gente descarta sin haberlo considerado del todo, y sin embargo puede dar resultados muy buenos. Un espejo ovalado de exterior, con un marco resistente a la humedad, madera tratada o metal lacado, multiplica visualmente el verde de las plantas y amplía la percepción del espacio en terrazas pequeñas.
Los espejos de forma orgánica también tienen presencia en terrazas, sobre todo en las de estilo más natural o con mucha vegetación. Su forma dialoga bien con las formas de las plantas y con los materiales en bruto. Eso sí, asegúrate de que el acabado del marco sea apto para exteriores: es el detalle que más se descuida y el que antes estropea una buena pieza.
El marco es uno de los aspectos que más peso tiene en el resultado final. En la mayoría de los interiores actuales, los de madera natural, metal en acabado mate y ratán o bambú para ambientes más cálidos se integran perfectamente.
Antes de colgar cualquiera de los dos, merece la pena pararse un momento a pensar qué va a reflejar. Ponte en el punto desde el que más lo verás y observa qué hay enfrente: una ventana, una pared bien resuelta o una zona de la estancia que te guste.