Las galerías en pisos o casas son una construcción arquitectónica que puede revalorizar una vivienda. De hecho, muchas personas optan por hacer un cerramiento a través de reformas. Si tú ya tienes una galería en la terraza, estás varios pasos por delante. Y es que los exteriores semiabiertos tienen una gran ventaja frente a un balcón común: permiten aprovechar el espacio en cualquier época, incluso en temporadas de calor extremo o de lluvias incesantes.
Ahora bien, no siempre es fácil decorar una estancia de este tipo. Decidir si hay que diseñarla como una terraza clásica o como un salón de interior puede generar confusiones. Por eso, no hay mejor forma de acertar que asesorarte con un profesional. En Livitum contamos con diseñadoras expertas que te acompañan en cada etapa de la decoración de tu casa, estancia por estancia. Descubre nuestro método de trabajo aquí.
Antes de pensar en decoración, toca definir cómo se reparte el espacio. Una galería suele tener menos metros que un salón, así que cada zona debe cumplir una función clara: una esquina para sentarse y leer, otra para comer al aire libre y, si el tamaño lo permite, un rincón con plantas que marque el final del recorrido.
Los muebles auxiliares y plegables son ideales en este tipo de ambientes. Una mesa abatible o unas sillas apilables permiten ganar metros cuando no se usan, y facilitan reorganizar la terraza según la temporada. Asimismo, una alfombra de exterior ayuda a delimitar visualmente cada zona sin necesidad de levantar ninguna pared.
Eso sí, antes de comprar nada, te aconsejamos encarecidamente medir bien el espacio disponible y dejar pasillos de circulación que sean amplios. Piensa que una galería recargada de muebles pierde esa sensación de amplitud que la hace tan especial.
Las galerías suelen recibir cambios de temperatura más marcados que el resto de la casa, así que los materiales deben aguantar bien tanto el calor como la humedad. El mimbre, el ratán sintético, la teca y la resina tejida son opciones que resisten bien sin perder su aspecto con el paso de las estaciones.
En cuanto al color, los tonos claros, como blanco roto, crudo o verde salvia, ayudan a que la luz se multiplique por todo el espacio. Mientras que, si buscas más personalidad, siempre puedes añadir algún cojín o textil en un tono más alegre, como turquesa, azul marino o mostaza.
La iluminación, por su parte, merece tanta atención como en cualquier salón. Una guirnalda de luces cálidas, un par de apliques de pared o una lámpara de exterior con batería recargable son ideales para disfrutar del espacio durante la noche o el atardecer.
Por último, no hay que olvidar las cortinas o los estores, que regulan la entrada de sol directo en las horas de más calor y aportan intimidad cuando la galería da a la calle.
En toda terraza, sea cerrada, abierta o semiabierta, no pueden faltar las plantas. Para asegurarte de que añades un aire fresco y vegetal a la galería, prefiere plantas ornamentales. No necesitan los cuidados de una planta natural, pero aún así alegran el ambiente con sus formas, hojas y colores.
Por otra parte, los textiles son los encargados de crear un ambiente acogedor. Puedes usar cojines con funda lavable, un plaid para las noches más frescas o un mantel resistente al agua. Son detalles pequeños que te permitirán disfrutar del espacio en el día a día.
Asimismo, algún objeto decorativo con significado personal, como una maceta especial con relieves, un cuadro pequeño o una lámpara de otra época, le da a la galería ese aire de rincón significativo.
No hace falta llenar cada lugar de la estancia; dejar algún espacio vacío, con solo una silla y una planta, puede ser sumamente acogedor, sobre todo si no tienes demasiado espacio disponible. Una terraza pequeña también puede convertirse en un bonito refugio para este verano.