La planta abierta es uno de los formatos más demandados en las reformas e interiorismo contemporáneos. Sin duda, es una opción que ofrece más luz, más sensación de espacio y mayor fluidez entre las distintas áreas del día a día. Pero esa continuidad, que es una ventaja, puede también volverse un problema, dando lugar así a una distribución confusa y desordenada.
Afortunadamente, existen ciertos recursos decorativos que pueden ayudarte a separar ambientes sin cerrar y sin necesidad de obras. Por ejemplo, alfombras, mobiliario estratégicamente orientado, biombos, iluminación localizada o cambios de material del suelo. Si quieres poner orden en tu planta abierta, pero no sabes por dónde empezar, en Livitum podemos ayudarte a definirlo. Descubre cómo acceder a un diseño personalizado con expertos en interiorismo.
No exageramos cuando decimos que las alfombras pueden hacer magia. Gracias a su posición en el suelo, consiguen trazar las áreas sin cerrarlas por completo. En el salón, por ejemplo, una alfombra puede anclar el sofá y la mesa de centro, señalando que ahí está el área de descanso.
En el comedor, una alfombra redonda bajo una mesa redonda es una combinación ideal, ya que separa la zona de comidas del resto del lugar. ¡Perfecto si tienes la cocina abierta justo al lado! Lo más importante es que la alfombra que escojas cubra suficiente superficie para que los muebles de esa zona reposen sobre ella, al menos con las patas delanteras.
Ahora bien, el material de la alfombra y el diseño también son relevantes. Una alfombra de pelo corto y tonos neutros unifica sin protagonizar, pero una de tejido trenzado o con dibujos geométricos marca el área con más claridad. Lo que hay que evitar es elegirla demasiado pequeña, ya que así perderá su función estructuradora y “flotará” visualmente en medio del espacio.
En un espacio diáfano, la posición y distribución de los muebles pueden ayudar a separar naturalmente las zonas. Prueba colocando un sofá de espaldas al rincón de trabajo para crear una frontera sutil, pero eficaz. Es una alternativa que no bloquea la vista ni la luz, aunque señala que a partir de ahí ya no se descansa, sino que se estudia o se trabaja.
Las estanterías abiertas son especialmente útiles porque separan, ordenan pequeños elementos y permiten ver a través de ellas. Además, aquellas de maderas en tonos suaves o colores tenues amplían visualmente el espacio y aportan ligereza.
Lo mismo ocurre con biombos o listones de madera, que logran filtrar la luz y dividir las zonas. Aportan sombras muy bonitas que con el paso del día van generando distintas formas y reflejos.
La luz no solo es un elemento fundamental para usar el espacio durante la tarde y la noche. También es un excelente recurso decorativo. Una lámpara de techo centrada sobre la mesa del comedor ayuda a que ese rincón tenga identidad propia. Lo mismo ocurre con un aplique junto al sofá o con focos dirigidos hacia una zona de lectura o trabajo. De esta manera, la iluminación localizada crea microambientes dentro del espacio abierto.
Pocos piensan en el techo cuando planean delimitar zonas, pero es una superficie con más posibilidades de las que parece. Un falso techo rebajado sobre el comedor, una viga vista o un cambio de color en el plano superior pueden marcar una diferencia visible sin tocar el suelo ni mover ningún mueble. En proyectos más modestos, una barra de focos o una lámpara colgante bien situada cumple una función parecida.
Definitivamente, separar espacios sin obras sí es posible cuando se trabaja con la información al alcance. Aprovecha estos recursos decorativos y haz de tu salón comedor un espacio bien diseñado y, sobre todo, cómodo y funcional.