El chaiselongue se ha convertido en una de las opciones más habituales a la hora de elegir sofá, y no es difícil entender por qué. Nos encanta cómo lo vemos en las imágenes: es cómodo, actual y con ese aire de salón de revista que nos enamora a nosotros y a nuestros invitados. Sin embargo, cuando tenemos un salón pequeño, ese mismo mueble empieza a generar dudas.
Y es que un chaiselongue mal elegido puede acabar condicionando toda la distribución del salón, desde la mesa de centro hasta el mueble de la televisión. Hoy te contamos por qué las diseñadoras están replanteándose su uso en espacios pequeños, qué alternativas proponen y por qué, bien elegido, sigue siendo una de las apuestas más cómodas del mercado.
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La ventaja del chaiselongue es evidente: te permite estirar las piernas y encontrar la postura perfecta para una siesta de domingo, una tarde de lectura o una noche de cine en el sofá. Esa comodidad, sumada a su silueta estilizada, explica buena parte de su éxito en los últimos años.
Además, un chaiselongue bien proporcionado aporta ese aire de lujo silencioso que tanto se busca ahora en decoración: líneas limpias y un punto de sofisticación. No hace falta un espacio enorme para disfrutar de ese plus de confort, aunque sí hay que tener en cuenta algunas cosas antes de decidirte.
Realmente, el único inconveniente que podría aparecer cuando instalamos una pieza pensada para salones amplios en uno pequeño, es que cortamos ligeramente la flexibilidad. Un sofá con chaiselongue obliga a organizar el resto del espacio alrededor de su forma.
La parte alargada bloquea pasos, invade zonas de circulación y limita dónde puede colocarse una butaca, una mesa auxiliar o el propio mueble de televisión. En pisos pequeños, cada centímetro cuenta, y un sofá voluminoso puede hacer que la estancia parezca más estrecha de lo que realmente es.
Por último, si en algún momento quieres mover el sofá, cambiar la televisión de sitio o añadir una mesa, el chaiselongue puede convertirse en un obstáculo. También dificulta la limpieza y deja alguna esquina prácticamente inutilizada.
Ante todo, mide el salón completo y no solo el hueco donde imaginas el sofá. Lo habitual es fijarse en las medidas del mueble sin tener en cuenta el espacio libre que debe quedar alrededor para circular con comodidad.
Te recomendamos comprobar por dónde entra la luz y qué recorrido hace habitualmente el paso hacia la cocina o el pasillo. Un chaiselongue orientado sin pensar en esos recorridos puede romper la armonía del salón.
Mientras que un sofá tradicional admite cierta libertad de colocación, el chaiselongue está pensada para encajar en puntos muy concretos de la estancia, lo que reduce el margen de maniobra si más adelante cambias de idea. Tenlo en cuenta.
Si tras medir compruebas que el chaiselongue no encaja del todo, los sofás rectos, modulares o acompañados de un puf independiente son un buen plan B. Estas soluciones permiten estirar las piernas cuando hace falta, pero también mover las piezas o adaptar la sala a distintas situaciones.
En redes se ven cada vez más salones pequeños con este tipo de composiciones, que ofrecen la misma sensación de descanso y añaden flexibilidad. Y es que un módulo suelto puede convertirse en asiento extra cuando hay visita y guardarse o desplazarse el resto del tiempo.
Además, este tipo de piezas nos permite reorganizar el salón si algún día cambias de vivienda o simplemente te apetece darle otro aire a la estancia.
Como probablemente ya sepas, un sofá con patas visibles, brazos estrechos y menos profundidad ayuda a que el conjunto parezca más ligero visualmente, algo que en un salón pequeño se agradece bastante. Los modelos de líneas orgánicas y respaldos envolventes, posiblemente la propuesta más comentada de esta temporada, también aportan esa sensación de suavidad tan de moda.
Ganar en ligereza visual no implica perder comodidad. Antes de decidirte, prueba a marcar en el suelo con cinta adhesiva las medidas reales del sofá que te gusta y camina alrededor durante unos días: es la forma más fiable de saber si de verdad encaja en tu salón.