Decorar el salón con cuidado y que el resultado no termine de convencerte es una de las sensaciones más frustrantes que puedes experimentar en casa. Has escogido tus muebles favoritos, todo está limpio y ordenado, y aun así algo no cuadra. En muchos casos, lo que ha sucedido es que has cometido los típicos errores al decorar. Esos de los que nadie se da cuenta y que pueden arruinar todo el trabajo de diseño en tu salón.
En este artículo hemos seleccionado siete fallos (muy típicos) que podrían pasar desapercibidos. Sin embargo, si quieres actuar con seguridad y bajo guía profesional, te recomendamos que conozcas el trabajo de Livitum. Nuestras diseñadoras expertas te acompañarán en todo el proceso a un precio totalmente asequible. Conoce todos los detalles aquí.

El primer error nos lleva directamente a las paredes. Y es que los cuadros (elemento decorativo esencial en un salón elegante) suelen ser colocados a alturas incómodas para la mayoría de personas. La tendencia natural es subirlo hasta que queda flotando en la pared, desconectado de los muebles de abajo. ¿El resultado? Una pared desequilibrada y un salón totalmente inconsistente.
Lo recomendable es que el centro de la obra quede aproximadamente a la altura de los ojos, entre 145 y 155 centímetros desde el suelo. Si el cuadro se cuelga sobre un mueble, la distancia entre la parte inferior del cuadro y la parte superior del mueble no debería superar los 20 centímetros.
Mezclar estilos puede dar resultados muy interesantes, pero hacerlo sin sentido produce el efecto contrario. Si en el salón conviven piezas nórdicas, elementos boho, muebles industriales y algún detalle clásico, crearás una sensación de desorden, incluso de suciedad.
Mejor elige un estilo que sea el principal y deja que los demás sean guiños, no protagonistas. Dos estilos bien combinados darán siempre un resultado más óptimo que cinco mal mezclados.
En consonancia con lo anterior, un salón lleno de objetos pequeños puede crear ruido visual y opacar toda la decoración que has estado cuidando en la sala. Idealmente, cada zona debe contar con un objeto que sea un punto focal.
Por ejemplo, en la zona de estar, un cuadro con presencia en la pared del sofá; en el comedor, una lámpara llamativa que cuelgue desde el techo; en el rincón de lectura, una butaca bonita con estilo propio, y así sucesivamente.
La mesa de centro es una pieza importantísima en el salón. Si es demasiado pequeña para el sofá o tiene la altura incorrecta, el conjunto perderá cohesión, aunque los demás muebles estén bien elegidos.
Ten en cuenta esta referencia: la altura de la mesa de centro debería ser similar a la del asiento del sofá o ligeramente inferior. En cuanto al tamaño, lo mínimo es que cubra dos tercios del largo del sofá.
Llenar cada estante, cada pared y cada esquina con objetos es uno de los errores al decorar más habituales. La sensación de que algo falta lleva a añadir más, hasta que el salón se siente saturado y más pequeño de lo que es.
El espacio negativo es tan importante como el espacio ocupado. Dejar una pared sin cuadros, una repisa sin llenar o un tramo de suelo libre le dará a la vista el descanso que necesita para apreciar el resto. Los salones que mejor quedan suelen tener pequeñas zonas sin decorar a propósito.
Elegir muebles sin verificar cómo quedan en el espacio es uno de los errores más frecuentes y de los más difíciles de rectificar. Antes de confirmar cualquier compra importante, asegúrate de tomar medidas en casa o de contar con un buen servicio de diseño 3D como el de Livitum, donde nuestras diseñadoras expertas miran cada rincón con lujo y detalle antes de hacer sus propuestas en conjunto contigo.
Las esquinas vacías son uno de esos detalles que hacen que un salón se vea mal. Y es que una esquina sin aprovechar rompe la composición, por muy bien que esté decorado el resto. Una planta alta, una lámpara de pie, una silla de acento o incluso un mueble de libros pueden ocupar una esquina con mucho resultado y poco gasto. Como referencia, si la esquina está entre dos paredes con poco espacio, un estante esquinero o una pieza de arte apoyada sobre el suelo quedan perfectos.
Afortunadamente, la mayoría de estos errores al decorar no requieren ni obra ni gran inversión para corregirse. Muchas veces basta con mover un cuadro, quitar lo que sobra o añadir una sola pieza con peso visual para que el salón ya parezca otro.