No es que te aconsejemos que coloques el sofá en mitad de la sala, ni mucho menos. Eso dependerá un poco de los metros cuadrados de los que dispongas, de la distribución del espacio o del uso que le des al salón. Pero lo cierto es que hay algunas consideraciones que tienen en cuenta los interioristas, que pueden ayudarte a que elijas mejor su posición.
No se trata solo de una cuestión estética; tener el sofá pegado a la pared puede acarrear algunos problemas. Como la acumulación de moho y humedad al no circular el aire entre ellos, por ejemplo. También puede generar rozaduras y desconchones en la pared por el roce del sofá en la pared cada vez que te sientas y te levantas. Así como suciedad en la pared, ya que en el sofá se acumula polvo y ácaros.
También hay que tener en consideración a la hora de colocar el sofá pegado a la pared si este tiene alguna función reclinable, ya que estar muy enganchado al muro puede dificultar su mecanismo.
Así que lo mejor es separarlo aunque solo sean unos centímetros. De manera que el aire circule entre ambos e impida la acumulación de humedad, y de paso, evite las rozaduras que ensucian o pueden romper la pared. Además de que visualmente el sofá parece respirar mejor en el conjunto del diseño.
Si cuentas con un gran espacio o su distribución te lo permite, lo mejor es separarlo de la pared:
Así que la mejor solución es situar un mueble tan versátil como el sofá separado de la pared.
No hace falta colocarlo el sofá en mitad de la sala. A veces solo necesitas dejar un espacio de 80 o 90 centímetros para crear una zona de paso tras de él. Para separar la zona del salón de la entrada, para dejar un camino hacia el balcón y que este pueda abrirse con facilidad, o para colocar detrás de él una zona de lectura u otro rincón encantador, con una consola estrecha o una librería que estéticamente eleve el diseño.
Lo importante es que, si está separado de la pared, su parte posterior no sea un espacio vacío y sobrante sin ninguna decoración.
También hay que tener en cuenta si hay radiadores en la pared. En ese caso es imprescindible una separación entre el mueble y el calor. El suficiente para que ambas superficies no se encuentren. Entre 5 y 20 centímetros será suficiente. Lo que permitirá también la circulación de aire entre sofá y pared y evitará también la acumulación de humedad o condensación.
Sin embargo, hay ocasiones en las que sí o sí el sofá debe ir pegado a la pared. Básicamente, porque el espacio es pequeño y no queda otra opción. Colocar el sofá pegado a la pared en este caso ayudará a optimizar la circulación en el salón, aligerará la zona de paso y ordenará visualmente la estancia.
Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que la colocación del sofá en la pared no interfiera en la apertura de ventanas o en la circulación por las estancias. Y dejar siempre esos 5 o 10 centímetros para que ventile y no ensucie la pared.
Una buena opción es probar las diferentes opciones, entre estética y funcionalidad, hasta encontrar la posición ideal para colocar tu sofá. Pero si no lo tienes muy claro, la mejor opción es dejar que las interioristas de Livitum lo hagan por ti. Como profesionales, seguro que colocan el sofá en la mejor ubicación posible para conseguir ese salón soñado que tienes en mente. Conseguirlo ahora es mucho más sencillo. Solo has de entrar aquí y empezar a construir el salón de tus sueños.