5 claves para elegir el sofá perfecto para ti

Elegir el sofá es clave. Es una de las piezas claves en la decoración de un hogar. Es el centro del salón y del espacio de socialización. Pero también uno de los rincones de relax más usados de una casa. Allí pasarás muchas horas viendo tus series preferidas, haciendo una relajada siesta o leyendo un libro. No cualquiera sirve.
Publicado por Marta Parareda · 9 de febrero de 2026
5 claves para elegir el sofá perfecto para ti

Elegir el sofá dependerá un poco de cómo lo uses o de tu propio estilo de vida. De cuántos miembros seáis en la familia, si en casa hay mascotas o niños pequeños, incluso de la zona en la que lo ubiques. Pero no te preocupes, te damos las claves para que elijas el más adecuado para ti.

En la elección de un sofá intervienen muchos factores. Has de tener en cuenta el tamaño del salón en la que se ubica y adaptar su medida al espacio. Tus preferencias de color y diseño. Pero también otras consideraciones a tener en cuenta, según sea tu estilo de vida.

1. Cuántas personas lo van a usar

Es importante plantearte cuáles son tus necesidades de espacio, teniendo en cuenta cuántos sois de familia. Si necesitas un sofá grande o más pequeño. Eso sí, teniendo siempre en cuenta los metros cuadrados de los que dispones. 

No es lo mismo un sofá para una familia numerosa, que ha de contar con espacio extra, que un sofá para un soltero. Si vives solo o en pareja, un sofá de dos o tres plazas será suficiente. Pero si sois muchos de familia o eres de los que te gusta tener muchos invitados en casa, la mejor opción es un sofá más amplio, con más plazas e incluso modular, que pueda adaptarse fácilmente a tus necesidades.

2. Para que lo quieres

Su funcionalidad es muy importante. Su ubicación ya dará una pista de su uso, pero también tus hábitos cotidianos. Es decir, no es lo mismo un sofá para el salón, que usarás a diario, que un sofá para otra estancia, que solo usas en momentos determinados y sirve más para decorar que para ser usado.

También dependerá un poco de su uso. Si te gusta leer, lo usas para trabajar, te gusta hacer largas siestas en él o simplemente te sientas para recibir visitas. El sofá ante todo debe ser cómodo y adaptarse a cada circunstancia. Así, por ejemplo, si lo usas para leer, asegúrate de que cuente con reposabrazos cómodos y te permita tener la espalda recta. Por el contrario, si lo tuyo son las siestas, opta por un sofá con chaise longue o con respaldo reclinable.

¿Tu casa tiene poco espacio y recibes muchos invitados? ¿Qué tal un sofá cama para contar con una cama extra? Si sois muchos de familia, quizás un sofá rinconero puede adaptarse mejor a vuestras necesidades, ya que permite contar con más asientos, aprovechando mejor el espacio.

3. Ten en cuenta su resistencia

Es otro de los aspectos claves que debes mirar a la hora de elegir un sofá. Si en casa hay mascotas que pueden arañarlo o romperlo más fácilmente, decántate por un sofá de un material más resistente o considera la posibilidad de añadirle unas fundas que puedas cambiar más fácilmente.

Igual ocurre con los niños. Desengáñate, los niños son niños y algún que otro percance puede ocurrir. Así que apuesta por un sofá cuyo material sea lavable, antimanchas o de una tonalidad más oscura que disimule mejor las posibles manchas.

4. Estilo y color

Tras todas las consideraciones anteriores, por supuesto, también has de buscar un sofá que te guste y, sobre todo, que se adapte al estilo decorativo de tu  hogar. Si lo tuyo es lo nórdico o el minimalismo, apuesta por uno de líneas sencillas y limpias. Mientras que si buscas algo más rústico, decántate por un sofá con mucha más presencia.

Del mismo modo, ten en cuenta el color, más allá de si ha de ser claro u oscuro por tus necesidades familiares. Dentro de los tonos oscuros hay muchos colores a considerar. Así que procura que se adapte al estilo elegido en tu diseño.

5. Ante todo, que sea cómodo

Pero más allá de todas estas consideraciones, el sofá debe ser cómodo. No olvide probarlo antes de comprarlo, porque por muy bonito que sea, si cuando te sientas no estás a gusto, de nada servirá.

Al sentarte, las caderas nunca deben quedar más hundidas que las rodillas para que puedas levantarte fácilmente. Tus pies han de llegar al suelo. La espalda debe quedar recta y los reposabrazos deben estar a la altura del codo para una mayor comodidad.

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