Hay recibidores que pasan desapercibidos y otros que, como buena carta de presentación, marcan la estética de toda la casa. En apenas 3,6 m², el margen de error se reduce. Cualquier mueble demasiado voluminoso puede estorbar, y ni hablar del desorden: una mala organización del espacio puede convertirse en una auténtica tragedia de alta visibilidad. La buena noticia es que, con un diseño equilibrado y ciertas técnicas decorativas, podemos hacer magia en términos de interiorismo.
En estas tres propuestas que hemos preparado desde Livitum hemos respetado, ante todo, la planta irregular del sitio. Sin una lectura del espacio es imposible realizar un diseño efectivo y funcional. En estas propuestas utilizamos una base de textura suave, carpintería clara y detalles en latón o madera. De esta manera, podemos dar vida a un lugar con un estilo moderno y armónico, perfecto para dar la bienvenida al hogar de forma agradable.
Fíjate en el plano: la estancia que se nos proponía era pequeña y con una geometría compleja. En este tipo de plantas, la clave suele estar en dos decisiones: dónde se apoya la escena principal (consola, espejo e iluminación) y qué se hace con las esquinas para que no queden como un vacío raro.
Además, hay dos condicionantes visibles: una ventana y un radiador cerca. Eso nos obligaba a descartar muebles bajos pegados a esa zona y nos motivaba a usar piezas flotantes o muy ligeras. ¿Cómo crees que lo solucionamos? Descubre tres propuestas inspiradoras para que tú también apliques estos consejos y tips en casa.
Esta primera propuesta es la más escultural de las tres. La pared angular se resuelve de forma elegante y colorida. Hemos optado por revestirla de paneles acústicos, lo cual favorece el silencio dentro del hogar y aporta un extra de textura gracias a la madera. Dialogando con este material, incorporamos una consola flotante con laterales blancos y frentes en madera con su veta natural. Una opción ideal si te gusta combinar tonos conectados al mundo vegetal, además de que añade un mueble de almacenaje ligero y libera espacio en el suelo.
Para acompañar los listones, instalamos un papel pintado en verde salvia con apariencia textil. Esta combinación ayuda a dar un extra de calidez al espacio, además de hacerlo mucho más interesante. Asimismo, escogimos un espejo ovalado y algunos adornos de terminaciones curvas, creando ese aire escultórico que tanto nos gusta en los espacios modernos.
En la parte baja del conjunto, sumamos un puf de fibra para sentarse, descalzarse o descansar. Complementamos con una planta alta en cesto que nos regala un respiro de aire fresco a una zona tan estrecha como suele ser el recibidor.
En esta segunda propuesta decidimos bajar la escala del mobiliario y apostar por una organización baja y serena, como si fuera una galería. En este caso, vestimos la pared con un papel pintado con acabado espiga en color beige. Una elección que crea un ambiente envolvente, muy coherente con la iluminación cálida del lugar. Sobre ese fondo, una repisa blanca volada hace de consola: no ocupa espacio en el suelo y deja todo muy despejado. Sobre ella se dispuso una composición decorativa con jarrones de cerámica, una lámina apoyada y una lámpara pequeña en forma de esfera.
Destaca el detalle del espejo de cuerpo entero enmarcado en madera clara. Aunque podría pensarse lo contrario, en un recibidor pequeño, un espejo XL resulta especialmente útil: multiplica la luz, estiliza la estancia y, además, es muy práctico para darnos un vistazo antes de salir de casa.
Completamos la propuesta con un banco de madera natural, dialogando así con los demás elementos cálidos del entorno y ofreciendo un punto de apoyo para descalzarse o dejar algún bolso.
Por último, te dejamos una tercera inspiración para resolver este recibidor de planta irregular. Es un conjunto práctico si necesitas un extra de orden en casa o si te gusta exponer libros, jarrones, esculturas o cuadros en la entrada de casa.
Aquí, para revestir la pared, escogimos un papel pintado en verde salvia, similar al de la primera opción. En este caso, acompañamos con una composición vertical creada por dos baldas flotantes y una consola volada en blanco y madera. Sobre la consola se dispuso un espejo ovalado de tamaño mediano.
Cabe destacar que las baldas permiten colocar piezas decorativas sin llenar la consola, por lo que es ideal para añadir algún adorno especial en el recibidor. Además, al quedar todo suspendido, el espacio respira con facilidad y el suelo se percibe más amplio.
Como puedes ver, un recibidor pequeño no se diseña con excesos, sino con equilibrio. La idea es crear un entorno funcional y bien equipado, con lo justo y necesario para almacenar ciertas prendas u objetos pequeños y dar una bienvenida acogedora.