Cuando por fin tenemos las llaves de un piso propio, la emoción nos embarga. ¡Es normal! Sin embargo, no deberíamos cegarnos y lanzarnos a comprar muebles impulsados por el entusiasmo del momento.
En este sentido, es fundamental contar con un experto en el tema, ya sea un diseñador de interiores o un decorador. Hasta hace poco, asesorarte con un profesional parecía muy costoso, casi reservado a grandes reformas o a viviendas de lujo. Hoy en día, es posible contar con ayuda especializada y asequible.
Livitum agrupa diseño, compra de muebles, entrega y montaje en un solo servicio: puedes decorar tu hogar de manera profesional sin ir de tienda en tienda ni tomar decisiones a ciegas. Si tienes el piso y no sabes muy bien por dónde empezar, cuéntales tu idea y tus preferencias a los expertos de Livitum.

Antes de elegir cualquier mueble o de pintar las paredes de tu nuevo hogar, se deben tener en cuenta ciertos aspectos. No solo es una cuestión de gusto y coherencia estética, sino también de orden: decorar sin un hilo conductor casi siempre acaba costando más, en dinero y en tiempo, que hacerlo con un poco de ayuda desde el principio.
Decorar sin una guía profesional es el error más común y uno de los más problemáticos. La mayoría de las personas que decoran por su cuenta empiezan comprando a tientas y sin planificación. Un mueble que les gusta aquí, una lámpara que les llama la atención allá, y al final tienen un piso lleno de objetos incoherentes entre sí.
Un buen profesional no está ahí para imponer un estilo, sino para ayudarte a definir qué quieres realmente, qué es viable en tu espacio y en qué orden tiene sentido hacer las cosas. Ese trabajo previo, que puede parecer un trámite, es lo que luego evita que cambies de sofá a los dos años porque no encaja con nada.
Contar con asesoramiento profesional ya no exige un presupuesto desorbitado ni una reforma integral. Livitum, por ejemplo, ofrece un servicio que agrupa diseño de interiores, selección y compra de muebles, entrega y montaje, todo con una diseñadora dedicada a tu proyecto. Sin ir de tienda en tienda, sin decisiones a ciegas y con el resultado que tienes en mente desde el principio.
El orden importa más de lo que parece. Antes de elegir el sofá, tienes que saber cómo va a circular la gente por el salón. Asimismo, antes de pintar, decide qué muebles van a entrar y de qué color serán. Igualmente con el dormitorio: antes de comprar la cama, tienes que medir no solo si cabe, sino si luego puedes abrir los armarios sin que sea una pirueta de gimnasia.
Lo cierto es que muchos de los problemas de decoración que parecen de gusto son en realidad de planificación. Comprar sin un orden lógico genera una cadena de pequeñas incompatibilidades que se acumulan y que, al final, nos obligan a hacer ajustes que podríamos haber evitado.
La luz es lo que más cambia la percepción de un espacio, y es también lo que más se descuida al principio. Un color que en la tienda parecía cálido puede volverse frío en un piso con orientación norte. Asimismo, un salón con buena luz natural puede quedar completamente plano por la noche si no jugamos con capas de luz artificial que sean cálidas y suaves.

No hace falta una instalación complicada para mejorar mucho en este aspecto. Basta con entender qué luz tienes, en qué momentos del día y cómo afecta a los materiales y los colores que estás eligiendo. Si tienes dudas, observa tu espacio vacío a distintas horas antes de tomar decisiones. Es uno de esos pasos sencillos que cambian bastante el resultado final.