¿Quieres poner color en tu casa? Te explicamos un truco para acertar seguro

Seguro que cuando ves un proyecto de interiorismo en una revista de decoración piensas, ojalá pudiera conseguir ese efecto wow en mi casa. Te contamos un secreto. Puedes conseguirlo. Solo has de aplicar unos conceptos básicos, sobre todo, en la elección de los colores, y dejar ir toda tu creatividad. Seguro que el interiorista que llevas dentro asombra y te sorprendes tú mismo de lo que puedes conseguir.
Publicado por Marta Parareda · 8 de mayo de 2023
¿Quieres poner color en tu casa? Te explicamos un truco para acertar seguro

Seguro que cuando ves un proyecto de interiorismo en una revista de decoración piensas, ojalá pudiera conseguir ese efecto wow en mi casa. Te contamos un secreto. Puedes conseguirlo. Solo has de aplicar unos conceptos básicos, sobre todo, en la elección de los colores, y dejar ir toda tu creatividad. Seguro que el interiorista que llevas dentro asombra y te sorprendes tú mismo de lo que puedes conseguir.

Un truco básico en la elección de colores es la llamada regla del 60-30-10. No creas que tienes que medir al milímetro cada centímetro de tu casa, ni tener que calcular fórmulas de álgebra. Se trata de una regla muy simple que, aplicada correctamente, te permitirá conseguir ese efecto espectacular que estás buscando para tu casa.

Esta regla consiste en elegir tres colores. Eso sí, que combinen entre sí. Y aplicarlos en una estancia en una proporción del 60, el 30 y el 10% del espacio. Es decir, un color para techos y paredes. Otro para muebles y textiles. Y un tercer color para dar acento en pequeños detalles. Pero vayamos por partes.

Un color para la mayoría del espacio

Debes elegir un color que te guste para paredes y techo. Será un color que ocupará el 60 % del espacio y que, por tanto, predominará en la habitación.

Lo mejor es escoger un tono neutro para que luego te sea más fácil combinarlo con los otros dos. Pero, para gustos los colores y cada cual es libre de elegir el que quiera. Eso sí, ten en cuenta que los tres colores deben combinar entre sí, para evitar un estropicio visual que impida ese efecto wow que estás buscando.

Lo mejor son colores como el blanco, el beige, los grises claros o los tonos pastel. Es mejor añadir colores más vivos en los otros apartados. Aunque también puedes pintar una de las paredes de un color secundario, para hacerla la protagonista de la estancia, y compensarlo usando tonos más neutros en muebles o textiles. 

Eso ya depende de tu creatividad. Lo importante es que más o menos, quede equilibrada la proporción de la regla 60-30-10.

Color secundario para muebles y textiles

Será el segundo color a elegir. Ese que ocupará el 30% de la habitación y que generalmente se asocia al tono de los muebles y de los textiles. Tipo sofás, tapicerías, cortinas o alfombras.

Puede ser un color algo más llamativo que el anterior, pero sin estridencias. Un color que sea de la misma tonalidad cromática o que case a la perfección con el tono elegido para paredes y techo. 

Color para poner acento 

Aquí es donde puedes elegir el color más llamativo del mundo y volverte loco. Es un color que solo aplicarás en cosas puntuales que ocupen un 10% de la estancia. Hablamos de algún cojín, de algún jarrón decorativo, de algún cuadro o de alguna lámpara, por ejemplo. Objetos que, sin querer, darán protagonismo a la estancia, al tiempo que cerrarán el círculo perfecto con los otros dos colores.

No te creas que no es un color importante. Aunque ocupe solo el 10% de la habitación es muy probable que, si eliges un color muy llamativo o vitaminado, éste adquiera mucho protagonismo y sea el color dominante de la habitación, a pesar de su escasez.

Así que ya lo sabes, para conseguir una estancia perfecta a la que, al entrar en ella, tus invitados se queden con la boca abierta, nada como aplicar la simple regla del 60-30-10 en la elección de colores. Eso sí, un par de consejos. El primero. Siempre es buena idea pedir una muestra de pintura y aplicarla en un pequeño rincón de la pared para ver cómo queda con la luz de la estancia. Luego coger los otros dos colores del espacio y comprobar que efectivamente combinan entre sí. La prueba - error, es lo mejor hasta conseguir la combinación perfecta.

Y segundo. Si es la primera vez que te lanzas a decorar tu casa, apuesta por colores neutros y fácilmente combinables, para conseguir el efecto deseado. Más adelante, cuando ya sepas cómo combinar colores más difíciles porque ya seas un experto, puedes lanzarte a ser más creativo. 

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