Aunque no lo creas, la decoración de tu hogar puede condicionar que tengas más o menos calor en él. Los tejidos, los colores, los accesorios e incluso el tipo de iluminación pueden hacer variar la temperatura de tu hogar hacia arriba o hacia abajo. Pero no te preocupes, porque te explicamos los errores más comunes y cómo solucionarlos.
Por pereza o por lo que sea, muchas veces no se cambian los textiles entre una estación y otra. Y ello puede llevar a que, en plena ola de calor, bajo tus pies tengas una alfombra de lana o unas cortinas muy pesadas, que te van a asfixiar de calor. ¿La solución? Pásate a textiles naturales, como el lino o el algodón, que son más transpirables que los sintéticos y, además, facilitan que no se acumule tanto calor.
En el caso de las alfombras, sustitúyelas por otras de fibras naturales que, además de otorgarle a tu decoración una estética con un aire más fresco, son mejores para que el calor no se acumule.
Los colores oscuros en tu hogar tampoco son buenos amigos de las bajas temperaturas. Los tonos oscuros absorben el calor, por lo que unas cortinas o unos toldos de esos colores solo harán que tu hogar acumule calor durante todo el día.
La solución pasa por la regla del blanco y los tonos arena, que son colores que reflejan la luz y ayudan a que el calor se disipe, en lugar de acumularse. Unas cortinas claras o unos textiles del mismo tono ayudarán a refrescar el ambiente, en lugar de acumular ese calor que te sobra.
El calor mayoritariamente entra por las ventanas. Así que no protegerlas o vestirlas de manera inadecuada solo puede provocar un efecto invernadero, que hará que te asfixies en casa. La mejor solución es optar por cortinas con aislamiento térmico, que funcionan como una barrera térmica, impidiendo la entrada de calor a tu hogar. Son efectivas, tanto ahora para sofocar el calor, como en invierno, para evitar la entrada de frío del exterior.
Sin embargo, si no tienes cortinas térmicas, otra solución es optar por cortinas o estores de tonos claros. Esos colores ayudan a reflejar los rayos del sol y, por tanto, no acumulan tanta temperatura en sus tejidos, refrescando el interior de tu hogar.
Aunque creas que es una tontería, el tipo de iluminación de tu casa también puede condicionar que haga más o menos calor en ella. Las bombillas incandescentes desprenden más temperatura que la luz proporcionada por los leds. Así que una buena solución consiste en cambiar tus bombillas incandescentes por leds, ayudando también así a reducir tu factura de la luz.
Otro error muy común es prescindir de las plantas, cuando estas son unas grandes aliadas para reducir el calor. Muchas especies de plantas absorben el calor, liberando humedad al ambiente, lo que refresca cualquier lugar en el que se encuentran. No contar con ellas en verano es un error.
Lo ideal es situarlas cerca de las ventanas y cuantas más, mejor. Convirtiendo tu hogar en un paraje verde con el que crear el “efecto jungla”, que refresca el ambiente de forma natural. Ellas solas son capaces de bajar algún grado la temperatura. Sobre todo, plantas como el aloe vera, la palmera areca o las cintas, que absorben el calor, purifican el aire y humedecen el espacio en el que se ubican.