Una zona de lectura no necesita de muchos metros cuadrados. Al contrario. Suele instalarse en pequeños rincones olvidados del espacio. Aprovechando un hueco entre alguna columna, en el bajo de una escalera o debajo de una ventana.

Eso sí, hay tres básicos imprescindibles que todo buen rincón de lectura debe tener. Un cómodo sillón o butaca, una buena iluminación y una mesa auxiliar donde depositar tu lectura, acompañarla de un té o encender una vela aromática para crear el ambiente perfecto. Tres elementos que no necesitan de mucho espacio para su ubicación y que puedes adaptar a las medidas de tu estancia. Es decir, en lugar de un gran sillón, optar por una butaca más sencilla, pero igual de cómoda. En lugar de una gran lámpara de pie, apostar por un aplique en la pared que no ocupe espacio en el suelo. Y, por supuesto, elegir una mesa auxiliar acorde con el espacio. A poder ser de forma circular, para poder tener una mejor circulación a su alrededor, y mejor de fácil manejo, para moverla allá donde quieras en caso necesario.

En salones muy pequeños puedes crear tu zona de lectura en el propio sofá del salón, añadiendo una mesa auxiliar a su vera y una buena lámpara que ilumine tu lectura. Otra opción es añadir una pequeña butaca a juego junto al sofá. No es necesario que la zona de lectura esté aislada del resto; puede formar parte del salón. Lo importante es la funcionalidad que le des a cada uno de los muebles, adaptándolos para crear ese rincón en el que te sientas a gusto para leer y dejar volar tu imaginación.

Una de las cosas principales que todo rincón de lectura necesita, sea cual sea su ubicación en el salón, es que te sientas cómodo. Ya sea en el sofá, en una butaca, en un sillón e incluso en un puff. Todo es válido mientras tú te sientas cómodo y a gusto, relajado y desconectado del mundo, para adentrarte en las interesantes páginas de tu lectura.

Añade cojines a tus asientos que te ayuden a alcanzar ese objetivo de comodidad. Y no descartes una mantita para tenerla a tu vera y hacer esta zona más acogedora en los meses de invierno.

El otro factor a tener en cuenta es la iluminación. Siempre que tengas opción, sitúa tu rincón de lectura cerca de una entrada de luz natural. La luz del sol es la mejor para no dejarte los ojos en el intento, evitando, eso sí, los reflejos y la exposición directa al sol que puede entorpecer tu lectura.

Sin embargo, cuando no sea posible contar con la luz del sol o caiga la noche, opta por una iluminación directa, independiente de la luz general del salón. Una iluminación cálida, centrada en la zona de lectura, que ilumine el libro.

Tu rincón de lectura no es más que otro de tus refugios personales. Aquel en el que disfrutas leyendo y cautivándote con las historias de tus libros. Por ello, ese lugar debe ser especial, con detalles que generen esa sensación de confort y calidez que pretendes. Así que es buena opción añadir una alfombra a tu composición. Servirá para delimitar un poco el espacio de lectura y además te aportará mucho calor. Para lugares reducidos, apuesta por una alfombra circular, que no llene todo el espacio.

No olvides una mesa auxiliar, o en su defecto, alguna balda o estantería que cumpla su misma función. La de soporte para tus lecturas o para esas otras cosas que te reconfortan y sueles hacer mientras lees, como tomar una taza de té, oler un agradable perfume de una vela o un mikado, o depositar tus próximas lecturas.
