Así como la calidez lleva tiempo ganando terreno en el mundo deco, también lo hacen los colores afines. Este año, los tonos tierra se consolidan como una de las tendencias más destacadas. Su éxito se debe a que cumplen una función dual muy agradecida: combinan carácter y calidez en una misma paleta cromática. Además, funcionan igual de bien en espacios amplios que en rincones más íntimos.
Cuando este abanico de colores se trabaja con texturas, materiales naturales y un diseño bien pensado, el resultado es un ambiente acogedor en el que apetece quedarse por muchas horas. Hoy te mostramos trece proyectos reales de Livitum donde los tonos tierra consiguen ese efecto nido que tanto nos gusta.
En este primer proyecto, la experta Eva Pedro ha creado un salón de aires clásicos y ambiente sutil. Los tonos tierra, la madera clara y los textiles naturales se combinan con detalles de papel pintado que generan un ambiente envolvente. Un espacio elegante y acogedor, ideal para compartir en familia.
Un diseño de Patricia Ruiz que utiliza el papel pintado con textura como recurso para separar y definir las zonas del salón comedor. Los tonos beige, la madera y los textiles suaves crean un ambiente nórdico cálido y envolvente. En su propuesta, reina el equilibrio y la armonía, aspectos tan necesarios para la cotidianidad.
La diseñadora Natalia Ortega apuesta por una base de tonos claros a la que añade detalles en negro para elevar el carácter del espacio. El resultado es un salón contemporáneo, visualmente amplio y muy bien zonificado, con un acogedor rincón de lectura que combina la madera con el metal y suma calidez al conjunto final.
Este salón tranquilo e inspirado en el mundo vegetal es un diseño de Patricia Ruiz. Como se puede apreciar, la baja altura del mobiliario refuerza la sensación de descanso. Los tonos crema, el verde jade y los materiales naturales conviven con elegancia sobre una paleta suave y luminosa. Un espacio sereno, equilibrado y de gran presencia visual.
La madera oscura de nogal rompe con elegancia la pulcritud de una paleta dominada por el crema y el blanco en este amplio salón comedor diseñado por Patricia Ruiz. El contraste entre ambos registros cromáticos da lugar a un espacio luminoso y sofisticado, donde la coherencia estilística se mantiene de principio a fin.
Amplio, luminoso y pensado para la convivencia: así es este salón creado por Patricia Ruiz, donde los tonos blancos y la madera oscura crean un contraste elegante y acogedor. La disposición del mobiliario invita a la conversación y al descanso compartido, con una composición generosa, bien equilibrada y con mucho carácter.
Este trabajo de la diseñadora Eva Pedro demuestra que un espacio reducido puede ser tan elegante como cualquier otro. Con una paleta en tonos beige y crema, materiales cálidos y una distribución muy inteligente, cada rincón cumple su función sin renunciar al estilo. Los estampados y tejidos marcan el punto final de este fascinante espacio.
En este salón abierto al comedor, Natalia Ortega trabaja la amplitud con elegancia y equilibrio. El gris suave del sofá, la madera de roble, el yute y las plantas ornamentales componen un ambiente natural y sereno. Los materiales orgánicos y los tonos neutros se repiten en cada zona para mantener una armonía visual impecable.
La diseñadora Samanta Fernández saca partido de un espacio singular para crear un salón cálido, rústico y lleno de encanto. La madera envejecida, los tonos beige y verde y el papel pintado color papiro definen una atmósfera hogareña y vintage. Un proyecto que integra con naturalidad el descanso, el almacenaje y un pequeño rincón de trabajo.
Esta propuesta de Laura Álvarez consigue un salón comedor donde la calma y la calidez lo impregnan todo. La paleta se mueve entre crudos, arenas y blancos rotos, mientras que las fibras naturales, las maderas claras y los textiles mullidos construyen una atmósfera acogedora y muy cuidada. Un espacio pensado para todos, con un guiño especial a los niños de la casa.
Un salón versátil y muy bien resuelto en el que Paola Gerardi integra con naturalidad una zona infantil sin que el conjunto pierda elegancia. El azul índigo del sofá protagoniza un espacio donde predominan los materiales naturales, los tonos suaves y la madera clara. Funcional, acogedor y pensado para toda la familia.
En esta propuesta, Paula Figueras dio vida a un salón comedor con la naturaleza como protagonista. La vegetación ornamental, la madera, el yute y los tonos tierra crean una atmósfera orgánica y contemporánea a la vez. Así, se puede disfrutar de un ambiente sereno, fresco y agradable desde la propia comodidad del hogar.
En esta última estancia, nos encontramos con la propuesta de la diseñadora Eva Pedro: un salón de inspiración biofílica donde la madera oscura, el verde musgo y las fibras naturales crean un ambiente íntimo y con mucho carácter. Los textiles, las texturas y una paleta de tonos tierra bien orquestada convierten este espacio mediano en un rincón sofisticado, cálido y genuinamente personal.