Uno de los momentos más emocionantes que experimentamos en la vida es recibir las llaves de un nuevo hogar. Ya sea un piso o una casa, las ideas decorativas y las ganas de amueblar desde cero el espacio pueden ser muy entusiasmantes… o abrumadoras.
Hoy te presentamos una checklist muy útil que te ayudará a priorizar y elegir bien cada pieza. Así, conseguirás crear un hogar con tu sello personal, pero bien planificado y muy práctico para el día a día.
El primer paso no está en la tienda, sino en la propia vivienda vacía. Te aconsejamos recorrer cada estancia sin prisas. Fíjate en la cantidad de luz natural que tiene cada habitación, las vistas de las ventanas, cuáles son los rincones más agradables y qué espacios requerirán algún retoque. Esa primera lectura del espacio es fundamental para decorarlo.
Después llega un momento menos romántico, pero imprescindible: medir. Procura tomar medidas del largo, ancho y alto de cada habitación, huecos de paso, posición de enchufes, radiadores y pilares del interior.
En una primera vivienda es tentador empezar por lo decorativo: cuadros, cojines, esculturas o velas. Sin embargo, la base de la comodidad está en diseñar una base cómoda con muebles prácticos, pero estilísticamente equilibrados.
Es fundamental contar con un sofá, una mesa de comedor, sillas, cama y colchón, así como almacenaje suficiente en cada estancia. Estos son muebles que se usan diariamente y que condicionarán el resto de decisiones decorativas. De nada sirve un baño o un dormitorio con papel pintado, cuadros y texturas, si no tenemos suficiente almacenaje o una cama cómoda para descansar.
Uno de los errores más habituales al amueblar una primera casa es llenar el espacio con muebles muy voluminosos o, al contrario, minúsculos. La escala y el espacio disponible son clave antes de diseñar nuestro hogar. Por ejemplo, un sofá esquinero puede resultar muy cómodo, pero en un salón pequeño acaba ocupándolo todo. Asimismo, una cama enorme en un dormitorio reducido nos dejará sin margen para circular cómodamente.
La proporción también se aprecia en la altura de las piezas. Evita cabeceros excesivamente altos si el dormitorio es de techo bajo o estanterías muy pequeñas y delgadas en paredes amplias. Igualmente, conviene dejar siempre ciertos márgenes, pasillos despejados, huecos alrededor de la cama y espacio libre junto a las ventanas. Es fundamental contar con cierto aire visual en el diseño del espacio.
Una casa recién amueblada, pero sin texturas ni una buena iluminación, puede caer en un diseño excesivamente minimalista e impersonal. La falta de cortinas, alfombras o lámparas puede hacer que el espacio se perciba incompleto.
La iluminación merece un plan mínimo. Además de la luz general de techo, es recomendable añadir puntos de luz baja en el salón y el dormitorio: lámparas de pie, de sobremesa o apliques contribuyen a crear una atmósfera más acogedora al final del día.
Utilizar textiles para diseñar la casa también es esencial. Una alfombra en el salón amortigua el ruido y define la zona de estar, unas cortinas ligeras filtran la luz y dan intimidad, y una suave ropa de cama puede favorecer un buen descanso.
No hace falta resolver esta parte de golpe. Lo importante es tener claro que la checklist no termina en el mobiliario: todavía nos quedan pasos por delante.
Además del mobiliario, es importante que tengas en cuenta los colores y materiales de la casa. Respecto a materiales, suelen funcionar bien las maderas, los tapizados neutros y algunos detalles metálicos. Sin embargo, todo dependerá del estilo que más te guste. Quizás prefieras amueblar tu casa con un estilo rústico o tal vez crear un ambiente contemporáneo. En estos casos, podrás ir jugando con toques naturales, como piezas de ratán en una casa de campo o con muebles de piedra en un ambiente más moderno.
El color no tiene por qué repetirse en todas las estancias, pero sí conviene que exista un hilo conductor. Revisa las reglas de proporción para aprovechar las distintas gamas de color como un experto.