Tan solo cuatro aspectos a tener en cuenta a la hora de diseñar tu dormitorio en verano que marcarán la diferencia, haciendo de tu zona de descanso un espacio estiloso y funcional, que poco tendrá que envidiar al de una revista. Porque un dormitorio con estilo debe tener, sobre todo, un equilibrio entre estética y funcionalidad.
Toda estancia debe tener un punto focal que, al entrar, sea el objetivo de todas las miradas. En el caso de los dormitorios es, sin duda, la zona de la cama. Y ahí es donde cobra especial importancia el cabecero. Una pieza que, más allá de decorar, también cumple una función que te hace más cómoda tu estancia en la cama.
Puedes optar por uno convencional, de madera o tapizado, o arriesgarte y darle el protagonismo que se merece con unos listones de madera que lleguen hasta el techo o un cabecero de grandes dimensiones.
Otra opción es optar por un cabecero más discreto y darle el protagonismo a la pared. Opciones hay muchas, desde empapelarla con un papel pintado discreto y con textura, añadirle unas molduras u optar por un tono de pintura diferente al resto.
Los textiles son una pieza clave a la hora de decorar dormitorios en verano. Son el remate final de cualquier diseño. Con los que puedes añadir color o darle ese toque más personal. Con ellos puedes marcar la diferencia entre tu dormitorio en invierno y el de verano, ya que tan solo sustituyendo los tejidos más pesados por otros más ligeros o de tonos más suaves, tu dormitorio cambiará totalmente y sin mucho esfuerzo.
No te limites a poner una colcha, juega con las diferentes texturas y diferentes capas. Añadiendo cojines, algún plaid y, sobre todo, cambiando las pesadas cortinas de invierno por otras más ligeras y translucidas, que inviten a que entre la luz natural a raudales.
Incluso, aunque sea verano, puedes optar por una alfombra, que siempre aporta mucho estilo. Es tan sencillo como sustituir tu pesada alfombra de lana por otra más ligera, de algodón o fibras naturales.
Una buena iluminación es imprescindible para un buen diseño. Ha de ser una iluminación también incorporada por capas, con una luz general que ilumine todo el espacio, pero también con diferentes puntos de luz con los que poder jugar para crear diferentes ambientes según tus necesidades.
Añade una luz central que no sea muy intensa y opta por lámparas en la zona de la cama para poder leer o encenderlas si te levantas en mitad de la noche, sin despertar a nadie. También es bueno añadir otras luces cerca del armario o si cuentas con un tocador o zona de despacho.
El verano necesita de ambientes que transmitan frescura. Algo que puedes conseguir con el uso de una tonalidad cromática para tu dormitorio en la que predominen los tonos claros y suaves. Unos colores que han de estar cohesionados entre ellos, evitando las estridencias.
Los tonos tierra suaves o los tonos pastel son ideales para un dormitorio en verano. Además, son colores que ayudan a transmitir calma y sosiego. Esa que tanto necesitas tras un largo día de trabajo.
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