Decorar con buen gusto no se trata de llenar un espacio con objetos de diseño y elegir los mismos colores que escoge todo el mundo. Actualmente, podemos encontrarnos saturados de información, inspiración de redes sociales y una avalancha de tendencias efímeras que no siempre van con nuestro estilo personal. Lo cierto es que, a veces, la elegancia se mide por lo que se evita.
Las decisiones decorativas desafortunadas pueden arruinar hasta la casa más acogedora y bonita. Sin embargo, la información es poder: aprende y toma nota de las señales de alarma o red flags que delatan inmediatamente una decoración descuidada. ¡Evítalas a toda costa!
Uno de los pecados capitales del interiorismo es saturar el ambiente, sobre todo si hablamos de textiles y tapices. Los estampados están muy bien… si se dejan relucir. Cuando mezclamos diferentes patrones geométricos sin ton ni son, por ejemplo, flores, rayas, lunares y algún diseño étnico, nos estamos sometiendo a una mezcla visualmente muy intrusiva.
Esta “prohibición” no es un “no” a los estampados, pero antes de escoger tus textiles y diseños, revisa que mantengan la misma línea cromática y estilística que el resto de la estancia.
La proporción es uno de los pilares fundamentales del buen interiorismo. Es habitual encontrar muebles demasiado grandes para estancias pequeñas o elementos decorativos minúsculos en habitaciones amplias. Asegúrate de guiarte por la máxima del equilibrio y verás que todo se vuelve más fácil.
Mezclar estilos sin criterio es otra red flag evidente. Si bien es cierto que la fusión de tendencias puede resultar atractiva y sofisticada, hacerlo sin planificación desemboca en confusión visual. Define previamente un hilo conductor claro para que el eclecticismo sea armónico y nunca accidental. Mantén elementos recurrentes (colores, materiales, texturas) para asegurar una estética cohesionada.
Las ventanas mal vestidas son una oportunidad perdida. Cortinas demasiado rígidas, de tejidos poco acogedores o en tonos fríos, pueden deslucir todo el conjunto. Prueba con estores, visillos ligeros, o incluso persianas interiores que permitan regular la entrada de luz con mayor flexibilidad. Experimenta con capas de diferentes textiles para añadir un toque extra de profundidad visual y enriquecer estéticamente el espacio.
Uno de los errores más frecuentes es distribuir los muebles pegados a una única pared, dejando otros rincones desaprovechados. Esto genera un desequilibrio visual y reduce las posibilidades del espacio. Aprovecha, por ejemplo, el área bajo una ventana para colocar un banco o una mesita auxiliar. También puedes utilizar las esquinas para instalar estanterías verticales o colocar un perchero de pie. ¡La diversidad es clave!
Abusar de letras sueltas, carteles con frases genéricas o las típicas palabras como “home”, crean un ambiente artificial y para nada auténtico. Aunque décadas atrás fueron populares, hoy son una gran red flag decorativa. En su lugar, prefiere un cuadro o una ilustración artística para añadir un toque artístico a tu casa.
Las paredes son superficies que se prestan para cambios y experimentos creativos. Ahora bien, en ellas, tanto la saturación como la ausencia total de decoración generan incomodidad visual. Escoge piezas proporcionales al espacio disponible y colócalas siempre a la altura visual adecuada.
El caos decorativo es otro enemigo del buen gusto. Mantener ordenados los espacios visibles es imprescindible para lograr una casa bien decorada. Elige muebles con almacenamiento oculto para esconder elementos que no aporten valor visual y procura que las superficies estén siempre despejadas y organizadas.
Otra gran red flag que podría pasar desapercibida es el afán compulsivo por replicar tendencias sin ni siquiera evaluarlas. Es sumamente necesario adaptarlas a la personalidad de quienes habitan la casa y escuchar, antes que todo, a nuestro gusto personal. El diseño de un lugar debe responder a las necesidades de quienes viven allí y contar con un sello auténtico, no necesariamente pulcro o perfecto.