La tecnología se ha apoderado de muchas disciplinas, incluyendo el campo inmobiliario. Y es que las visitas ya no empiezan presencialmente en la vivienda que se quiere comprar, sino mucho antes: en el móvil, con el usuario revisando decenas de portales inmobiliarios y centenares de fotografías.
En este artículo repasamos la parte inicial de una comercialización: ¿Qué fotografías generan contactos y cuáles espantan a los interesados? ¿Cuántas imágenes hay que subir y en qué orden funciona mejor colocarlas? ¿Por qué es importante mostrar a las futuros compradores el piso piloto amueblado?

Si necesitas decorar el piso piloto para acelerar las ventas, el equipo de Livitum Pro trabaja con diseños 3D hiperrealistas y revisiones hasta dar con la propuesta que buscas. Como en el resto de nuestros servicios, el importe del proyecto de diseño se descuenta íntegro al comprar los muebles. Descubre más sobre nuestro método de trabajo para empresas y profesionales.

La imagen de portada es la única que viaja por correo al interesado y la única que aparece en el listado de resultados. De ella depende que alguien llegue a ver el resto del reportaje, porque si esa primera no consigue el clic, las demás no existen.
Por eso, es fundamental generar un pack de fotografías o imágenes atractivas, pero sobre todo, escoger una primera foto que llame la atención.

En primer lugar, ¿qué pasa si nos encontramos ante una promoción completamente vacía?
Las promociones sobre plano arrastran un reto histórico: hay que comercializar un hogar que todavía nadie puede pisar. Montar un piso piloto físico con su mobiliario y decoración es la herramienta comercial más potente, pero no siempre es viable replicarla en todas las tipologías ni resulta efectivo si no cuenta con un criterio profesional detrás.

Aquí es donde nuestro servicio especializado en amueblamiento de pisos piloto marca la diferencia. Diseñamos y ejecutamos proyectos de interiorismo integrales que dan vida real a la promoción. Nos encargamos de todo el proceso de amueblamiento, optimización de espacios y decoración para que cada vivienda transmita exactamente lo que el comprador busca.

Además, los diseños 3D hiperrealistas han cambiado el panorama. Permiten mostrar cada vivienda decorada, con los muebles a escala real y la luz que le corresponde según su orientación, mucho antes de que exista el primer juego de llaves. Y como el proyecto se hace a medida de cada planta, puedes probar dos ambientes distintos para la misma tipología y quedarte con el que mejor responda en el portal.

Ahora bien, hay un matiz que marca la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal. Cuando esas imágenes prometen una casa mejor que la real, con muebles que no caben o ventanas que no están, el problema se paga entero en la visita presencial. De ahí que sea tan importante trabajar con profesionales adecuados y diseñadores de interiores.
Idealista, por ejemplo, admite hasta 40 imágenes por anuncio, y la mayoría de anunciantes se queda entre ocho y doce. Con veinte bien ordenadas ya te colocas por delante de buena parte de la competencia sin gastar un euro más.
El orden importa tanto como el número. Lo más natural es reproducir el recorrido de una visita real, empezando por la entrada y el salón, siguiendo por la cocina y los dormitorios y dejando para el final la terraza y las zonas comunes. Cuando las estancias se alternan sin criterio, los usuarios se pierden y abandonan el carrusel alrededor de la quinta imagen.

Intenta siempre incluir el plano acotado, aunque sea sencillo. Aporta información que ninguna fotografía transmite, cómo dónde queda cada dormitorio o por dónde se sale a la terraza, y descarta de entrada a quien buscaba otra distribución.
Las malas fotografías del portal suelen compartir el mismo origen. Casi todas se han hecho a mediodía en verano, con las persianas a media altura y el móvil a pulso.
Las mejores horas son la media mañana y el final de la tarde, con las cortinas abiertas. Si ya no hay demasiada luz, procura dejar todas las luces encendidas, incluidas las de las estancias del fondo que ni siquiera salen en el encuadre. La cámara debe ir a la altura de una persona sentada, en torno a 1,20 metros.

Y antes de dar la sesión por buena, mira las miniaturas en el móvil y no en el portátil. Si a ese tamaño no distingues de qué habitación se trata, esa imagen todavía no es la adecuada.