Jessica tenía claro que quería hacerle un cambio a su salón comedor con cocina abierta. Pero, como ella misma explica, “necesitaba ayuda porque andaba perdidísima y tampoco tenía mucho tiempo”. Así que decidió contactar con el servicio online de Livitum y desde ese momento “prácticamente no me he preocupado por nada”, afirma.
La encargada de su proyecto ha sido la interiorista Paula Alonso, quien ha optimizado cada metro cuadrado del salón comedor de Jessica, convirtiéndolo en un espacio visualmente más amplio y lleno de detalles.
Un proceso que ha gustado mucho a Jessica porque “tienes una interiorista solo para ti, que va a trabajar tu proyecto de forma totalmente personalizada. Vas viendo el resultado con diseños realistas en 3D, antes de comprar los muebles. Porque, esa es otra, trabajan con más de 50 marcas de decoración y gestionan hasta el montaje”, comenta.
“Vamos, que se encargan de todo para que tú no tengas que preocuparte por nada”, remata.
El resultado es un espacio que ha pasado de ser una estancia fría y sin personalidad, con muebles blancos y negros que no aportaban ninguna calidez, a un lugar muy bien aprovechado en el que cada detalle lo convierte en un espacio cálido y muy acogedor, del que uno no quiere salir.
El espacio tiene una planta irregular, lo que ha permitido separar las zonas a pesar de ocupar un mismo espacio. Un aspecto destacado del lugar es que cuenta con dos paredes revestidas de piedra que le aportan mucho carácter. Una en la zona del salón y la otra, en el comedor. Unas paredes que se han conservado, integrándolas en el diseño.
El salón se ha situado en un espacio entre la escalera y la ventana, colocando un sofá desenfundable beige de tres plazas en lino, acompañado de un reposapiés del mismo estilo y tejido, que también hace las veces de mesa de centro, al incorporarle una gran bandeja de madera sobre él.
Frente al sofá, Paula Alonso ha elegido un mueble bajo de madera, a juego con un gran aparador situado bajo la ventana. De esta manera se aprovecha muy bien ese hueco, de otro modo inutilizado, y se obtiene un plus de almacenaje, que siempre va genial.
El comedor se ha situado en el otro extremo, donde se encuentra la otra pared revestida de piedra. Una pared en la que se encuentra una chimenea de metal negra. Para el comedor, Paula ha elegido una mesa redonda, porque así se aligera el espacio, al tiempo que permite una mejor circulación por su alrededor. Una mesa de madera acompañada de sillas beige con las patas también en madera.
La cocina cuenta con una pequeña barra, en la que también se han incorporado tres taburetes de madera con el asiento de cuerda, que aportan más asientos al espacio.
En la entrada, se ha pensado en una consola de madera, de estilo y color similar al resto de muebles del proyecto, acompañada de un espejo de ventana, que ayuda a ampliar visualmente el espacio, y una lámpara de sobremesa con pantalla, que ilumina esta zona.