A pesar de que el beige es el color neutro y cálido por antonomasia, el diseño de interiores actual nos invita a ir más allá. Antes, los salones se llenaban de paredes beige lisas y sofás en tonos arena, pero ahora se incorporan superficies más terrosas, como terracota, verdes apagados y, ocasionalmente, marrón oscuro.
Los tonos neutros se siguen aprovechando para llevar elegancia y sobriedad al salón, pero ya no son el color dominante.

En el siguiente artículo te compartimos ocho colores que llevarán vida, calidez y alegría a tu salón de otoño-invierno. Verde caqui, terracota suave, verde azulado y otros, se encargan de darle interés visual a la estancia más importante de la casa.
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A pesar de que fue el color del año hace un par de temporadas, el terracota no ha dejado de ser tendencia. Y es que su base cálida y terrosa funciona muy bien en paredes, pero también en accesorios. Además, se comporta perfectamente a toda hora, adquiriendo tonos levemente distintos según la luz que recibe.

El verde caqui, por otro lado, también funciona muy bien en esta temporada. Puedes aplicarlo amueblando el salón con un sofá, una alfombra o decorando con cojines y mantas en este color. Es un tono mate con un matiz grisáceo que facilita su combinación con casi cualquier tipo de madera, incluso con mármol, cerámica y microcemento.

Si te atrae la idea de combinar ambos colores, resérvalos para diferentes superficies y conseguirás un juego de texturas muy interesante. Usa terracota en la pared y reserva el verde caqui para tapicería o cortinas.

A pesar de su nota oscura, el azul grisáceo es un tono ideal para una sala de estar con poca luz solar directa, ya que su acabado mate absorbe el brillo en lugar de reflejarlo. Luce particularmente bien en la pared detrás del sofá y textiles de colores naturales a su alrededor para evitar que la habitación se vea demasiado fría.
Por otro lado, el azul verdoso, debido a su saturación, es un tono ligeramente más audaz. Aplícalo con un mueble pintado en este color, como un aparador o una mesita auxiliar.

Ambos colores comparten algo importante: combinan bien con metales fríos, plata o níquel, en lugar del latón que suele acompañar al terracota o al marrón chocolate.
El marrón chocolate lleva un par de temporadas presente en dormitorios, salones y recibidores. De hecho, en 2025, el Mocha Mousse fue considerado color del año según Pantone. Su presencia en estanterías, textiles o sillas aporta solidez al espacio y una conexión con el mundo natural.

El Port Royale, un color vino oscuro casi berenjena, es el tono más llamativo de esta paleta otoñal. Queda precioso en una cortina, en una alfombra o en la tapicería de un sillón para darle presencia al salón. Combina especialmente bien con madera oscura e iluminación tenue por la noche.
Cuando se combinan en la misma habitación, es mejor que uno de los dos pase a un segundo plano. El marrón chocolate como base para los muebles y el Port Royale como acento sutil te darán mejores resultados que distribuirlos por igual en todo el salón.

El beige no desaparece, pero su aspecto se transforma. El beige cálido, con sus matices arena o piedra, está reemplazando al beige más frío y apagado que se utilizaba antaño. La verdad es que es un tono sumamente versátil y combina perfectamente bien con cualquiera de los colores de esta paleta.

Por último, tenemos al greige, a medio camino entre el gris y el beige, sigue siendo uno de los neutros más buscados para paredes grandes o tapicería. En estos casos, no opaca a otros colores; los realza, permitiendo que el terracota, el verde caqui o el marrón chocolate aparezcan en cojines, obras de arte o algunos muebles de acento.
