Los cojines son accesorios imprescindibles, así de simple. No hay estilo decorativo donde no queden bien: añaden color, textura, comodidad y calidez en el espacio. Además, ayudan a aportar un toque distintivo en las estancias sin necesidad de reformas. A veces, lo único que necesitamos es una bonita composición de cojines en casa. Aunque si necesitas ayuda profesional para decorar tu dormitorio, descubre cómo hacerlo con las diseñadoras de interiores de Livitum.

No solo son accesorios fáciles de rotar, ya que podemos cambiar las fundas, colores y estampados con rapidez y sin necesidad de gastar demasiado. Además, son versátiles y quedan perfectos en todo tipo de estancias, sobre todo en el salón, el dormitorio, el recibidor o en el despacho.

Ahora bien, ¿cómo decorar con cojines de manera profesional? Existen ciertas pautas de diseñadora que te pueden ayudar. A pesar de que no existen recetas mágicas, ciertas composiciones crearán una sensación simétrica y elegante en tu salón o dormitorio. En esta ocasión, te compartimos cuáles son las fórmulas más comunes entre interioristas para decorar la cama con cojines. ¡Dale volumen y dinamismo a tu dormitorio!

En una cama “común”, es decir, individuales o matrimoniales de tamaño normal, existen tres composiciones que nunca fallan. La primera de ellas consiste en colocar una serie de cojines cuadrados. Primero, colocarás una base de dos cojines de 60 x 60 cm. Encima, otro par de cojines de 45 x 45 cm. Y por último, puedes sellar la composición con un cojín cuadrado más pequeño, idealmente en un tono más vistoso.

Otra opción es decorar con una base de cojines cuadrados grandes y, sobre ella, un par de cojines rectangulares de 50 x 75 cm. Remata el conjunto con un cojín rectangular pequeño, pero singular.

Por último, puedes jugar con menos cojines, pero en una composición igualmente efectiva. Coloca una base de dos cojines cuadrados grandes y, en el medio, añade uno rectangular más pequeño. Verás que con pocos elementos crearás un espacio cómodo y bien decorado.

Si tienes una cama de tamaño queen, la clave está en aprovechar ese extra de anchura sin que la composición sobrecargue la decoración general del dormitorio. Una fórmula muy agradecida es colocar dos cojines cuadrados de 60 x 60 cm y, sobre ellos, tres cojines de 50 x 50 cm. Para sellar el conjunto, añade un cojín rectangular pequeño en el centro (por ejemplo, de 30 x 50 cm) que aporte el gesto final con un estampado sutil o un color más subido dentro del mismo esquema cromático.

Otra opción es usar la misma base de dos cojines cuadrados y, sobre ella, colocar dos rectangulares de 50 x 75 cm. Encima, añade un cojín rectangular pequeño con más color o presencia. Es una composición más sobria, con menos piezas en el frente, y suele quedar especialmente bien cuando el cabecero tiene demasiado protagonismo.

Y si te gusta la sensación más ligera, reduce el volumen sobre la cama. Coloca dos cojines grandes como base, dos medianos delante y, en el centro, un único cojín cuadrado pequeño.

En una cama king, debemos cuidar especialmente bien las proporciones. Al haber tanto ancho disponible, una composición pequeña se queda corta. Por eso, suelen funcionar las composiciones simétricas (y bien escalonadas), con una base generosa y un remate claro.

Una opción popular entre los interioristas es colocar una base de tres cojines cuadrados grandes, luego un par de cojines medianos y un sello de color con un cojín pequeño, también cuadrado. Si prefieres una composición más horizontal y alargada, prueba con una base de tres cojines cuadrados, pero sobre ella, añade dos cojines rectangulares medianos y otro rectangular pequeño en el medio.

Por último, si prefieres una fórmula más simple o quieres un estilo más minimalista, coloca tres cojines cuadrados en el mismo color y, encima, añade un cojín rectangular pequeño que selle la propuesta.

Como ves, decorar con cojines no exige nada más que entender el poder del equilibrio y las proporciones: procura actuar sobre una base que ancle la composición, añadir una segunda capa que dé volumen y un sello final que aúne los anteriores elementos.