Errores comunes en la decoración de oficinas (+ soluciones REALES)

Las oficinas son espacios mucho más importantes de lo que se suele pensar. En cuanto a diseño, deben transmitir inspiración, calma y tranquilidad. Hoy te contamos cuáles son los fallos más comunes que vemos cuando nos enfrentamos a una oficina sin decorar y cómo logramos un cambio total a través del interiorismo, con imágenes reales de nuestros clientes.
Publicado por Graciela Olave · 29 de enero de 2026
Errores comunes en la decoración de oficinas (+ soluciones REALES)

En Livitum sabemos que una oficina bien diseñada influye directamente en la forma en que una empresa trabaja y se proyecta al mundo. No se trata solo de escoger muebles o colores bonitos, sino de crear un entorno que favorezca la concentración, mejore la comunicación y refleje la identidad de la marca. 

A menudo, nos encontramos espacios con potencial desaprovechado: iluminación inadecuada, exceso de mobiliario o distribuciones que no acompañan el ritmo laboral del día a día. Con pequeños cambios y una visión profesional, es posible transformar por completo el ambiente y convertirlo en un espacio funcional, cómodo y coherente con la empresa. Hoy te contamos cuáles son los principales errores que vemos en la decoración de oficinas y cómo evitarlos. 

Falta de planificación: procura establecer límites y tiempos

Uno de los fallos más habituales es empezar por el final. Por ejemplo, elegir muebles sin haber pensado antes en las necesidades reales del equipo. Cada oficina tiene su propio ritmo y requerimientos, por eso lo ideal es definir primero las zonas de trabajo, los recorridos y los puntos de encuentro. Y aunque parezca obvio, también conviene saber los horarios de trabajo, revisar si hay cambios de turno, si algunas personas compartirán escritorio o no, entre otros detalles organizativos. En este sentido, el mobiliario es importante, pero la distribución lo es aún más. Una correcta organización del espacio permite aprovechar mejor la luz natural, reducir el ruido y generar ambientes más fluidos.

Iluminación sin sentido

Hoy en día, el hecho de que la luz influye en el bienestar, la productividad y la concentración es un tema en el que todos estamos de acuerdo. Es común que en las oficinas se cometa el error de colocar luces frías y uniformes. Lo ideal sería contar con buenas fuentes de luz natural, ventanales despejados, estores regulables y distintas lámparas para conseguir una iluminación artificial por capas. Asimismo, conviene revisar la temperatura de color: una luz demasiado blanca puede resultar agresiva, mientras que una luz cálida favorece la concentración.

Colores inadecuados o mal combinados

Aunque el blanco sigue siendo un clásico, abusar de él puede generar un ambiente monótono. Los tonos neutros combinados con acentos suaves o con el color corporativo aportan carácter sin distraer. Los colores muy saturados o las paredes oscuras en exceso pueden hacer que el espacio parezca más pequeño o sobrecargado. Lo importante es encontrar una paleta que se relacione con la identidad de la empresa y con el tipo de trabajo que allí se realiza.

Mobiliario incómodo

En muchas oficinas, los muebles se eligen más por estética que por ergonomía. ¡Gran error! Solemos encontrarnos con lugares donde las sillas no se pueden regular, las mesas son demasiado altas o los sofás de recepción son extremadamente voluminosos. La idea es buscar un equilibrio que mantenga el diseño corporativo de la empresa, pero que conserve la comodidad a la hora de trabajar. 

Descuidar los espacios comunes

La zona de descanso, la cocina o los pasillos son parte fundamental de la vida en la oficina. Sin embargo, suelen quedar relegados o mal aprovechados. Te recomendamos incluir detalles decorativos, vegetación o una iluminación más cálida para transformar estos rincones en lugares agradables donde desconectar unos minutos. Es en estos espacios donde muchas veces surgen las mejores ideas y se fortalece la comunicación entre equipos.

Falta de coherencia visual

Cada zona puede tener su función, pero todas deben compartir la identidad de marca. Cambiar radicalmente de estilo entre salas o usar demasiados materiales distintos genera confusión, tanto a clientes como a trabajadores. Es aconsejable mantener una coherencia visual que ayude a reforzar la identidad de la empresa y dé sensación de cuidado. Una misma línea estética, repetida con matices, crea continuidad, equilibrio y armonía estética. 


Ten en cuenta que la mejor forma de evitar estos errores es asesorándote con un profesional. En Livitum Pro, contamos con diseñadores que acompañan en sus procesos decorativos a empresas y marcas de todo tipo.

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