Para esta habitación de un bebé de un año y medio, sus padres querían todo el color posible, mezclando diferentes tonalidades. Y una petición especial: crear un espacio que recuerde al arco iris y con un guiño a la niñez. En esta estancia hay un espacio de juego, también una cuna evolutiva blanca y hecha de madera maciza de haya. Incorporamos una estantería infantil en forma de casita y una cómoda con diferentes tiradores.
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