Cuando por fin recogemos las llaves de una casa nueva, lo primero que sentimos es la ilusión de empezar de cero. Esa euforia no dura demasiado: en cuanto entran las primeras cajas, el salón sigue vacío, no hay dónde sentarse y en la cocina no hay ni un plato. Es fácil querer comprarlo todo el primer fin de semana, pero con algo de orden puedes ahorrarte tiempo, dinero y más de un mueble que en realidad no necesitabas todavía.
En este artículo repasamos los básicos que sí o sí necesitas para el primer día, y cuáles pueden esperar unas semanas más. Pero si quieres saber cómo amueblar una nueva casa de manera segura y sin arrepentimientos, nada mejor que contar con asesoramiento profesional. En Livitum, nuestras diseñadoras expertas te acompañan desde 59 euros por estancia. Descubre más aquí.
Antes que nada, es clave montar la cama. Parece obvio, pero es el primer error que cometemos casi todos: nos entretenemos colocando cajas de la cocina o el salón y dejamos el dormitorio para el final, cuando lo cierto es que dormir bien la primera noche marca el resto de la mudanza.
No hace falta que sea la cama definitiva. Un somier y un colchón de calidad son suficientes para empezar, y el cabecero, la mesita o la ropa de cama a juego pueden esperar sin ningún problema. Añade también un par de sábanas de repuesto y una manta ligera, aunque sea sencilla, para no depender de que la lavadora esté ya instalada la primera noche.
Eso sí, no escatimes en el colchón. Es de las pocas piezas que sí merece la pena comprar con calma, porque la vas a usar todos los días durante años. Además, un buen colchón te permitirá descansar mejor y afrontar cada día con energías renovadas.
No necesitas un menaje carísimo y súper completo para empezar a usar la cocina. Con unos platos, vasos, cubiertos, una sartén y una olla tienes lo justo para cocinar algo sencillo sin depender de la comida a domicilio toda la semana.
De hecho, muchas personas cometen el error de comprar un juego de vajilla completo antes de saber cómo van a vivir realmente esa cocina. Mejor esperar unas semanas y completar las piezas según lo que uses de verdad.
Los pequeños electrodomésticos, como la batidora o la tostadora, pueden esperar. Lo urgente es tener nevera, algo donde cocinar y agua caliente. Tampoco olvides lo básico de limpieza: bolsas de basura, un par de bayetas y algún producto multiusos. No es decoración, pero te va a salvar la primera semana entera.
El sofá definitivo puede tardar semanas en llegar, a no ser que amuebles tu salón con las piezas sugeridas por el asesoramiento experto de Livitum. El acompañamiento profesional incluye una shopping list y una previsualización (o más) de la estancia ya amueblada. Mientras tanto, contar con un sofá básico o un par de sillas te ayudará a sobrellevar los primeros días en la casa nueva.
Por otra parte, una mesa auxiliar o una mesa de centro pequeña ofrece un lugar donde apoyar el portátil, la cena o el café mientras terminas de decorar el resto de tu hogar.
No subestimes lo que aporta tener aunque sea un solo rincón cómodo desde el primer día. Ayuda a que la casa se perciba tuya mucho antes de que esté completamente amueblada.
Antes de meterte en obras de electricidad, que en cualquier caso llevan tiempo y planificación, apuesta por lámparas de pie y de sobremesa que puedas mover según lo necesites en cada estancia.
La intimidad y privacidad importan tanto como la luz. Un estor sencillo o unas cortinas básicas en el dormitorio y el salón son clave. No queremos usar la antigua técnica de usar una sábana como cortina… es mucho más cómodo usar una de verdad.
De hecho, cambiar cortinas o estores es sencillo y barato, así que no tengas miedo de empezar con una opción provisional mientras decides el estilo definitivo de la estancia.
No todo tiene que estar listo el primer día. Las alfombras, los cuadros, las plantas y los detalles decorativos pueden esperar sin ningún problema. Es más, vivir un tiempo en la casa antes de decorarla del todo te ayuda a entender mejor qué necesitas realmente en cada habitación.
Y no olvides que no hace falta que la casa esté perfecta desde el primer minuto. Con la cama montada, algo para cocinar y un rincón donde sentarte, ya tienes lo esencial para empezar a sentirte a gusto mientras el resto va llegando poco a poco.