Utilizar colores complementarios en decoración es el mejor truco de los profesionales para crear espacios llenos de energía, dinamismo y, sobre todo, mucho estilo. Te enseñamos a dominarlos paso a paso para que transformes tu hogar sin cometer errores.
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Pero vayamos por partes. Antes de saber cómo utilizarlos, es bueno conocer de dónde sale esta combinación. El círculo cromático es un concepto usado por los profesionales de la decoración, entre otros ámbitos, pero que también puede servir a todo aficionado a la decoración que quiera conseguir la propuesta perfecta.
Se trata de una rueda en la que están representados los 6 colores cálidos y los 6 colores fríos. 12 colores de base, repartidos en tres categorías:
Los colores complementarios son los que se encuentran, cada uno de ellos, en el lado opuesto de esa rueda.
Usar esa ruleta como referencia para planificar la paleta cromática que elegirás en tu decoración es una gran idea. De esta forma te asegurarás de escoger el tono correcto, consiguiendo equilibrio y coherencia en el diseño.
Pero, ¿cómo usarlos correctamente en decoración? Lo ideal es utilizar uno de ellos para espacios más amplios, como paredes o muebles, y el otro como color de acento, a través de cojines, cuadros o elementos decorativos. Son perfectos para destacar puntos focales, eso sí, manteniendo siempre el equilibrio entre ellos para no saturar el espacio.
No se trata de usar esos colores en su tonalidad más vibrante. Es una combinación que puedes usar en tonalidades más suaves y sutiles, como tonos más pastel, más oscuros o con ciertos matices.
Así, por ejemplo:

Pero más allá de esas combinaciones más primarias, también puedes usar los colores complementarios en otras tonalidades. Con tonos naturales como el verde salvia, el amarillo mostaza o el teja, que pueden resultar muy elegantes. O con tonalidades más pastel, con las que crear ambientes más románticos y bucólicos.
Usar los colores complementarios es huir de la neutralidad y de decoraciones aburridas. Pero has de tener cuidado a la hora de incorporarlos en exceso en el diseño para no saturar y estropear el resultado que quieres conseguir.
Atrévete a jugar con esos colores para conseguir decoraciones impactantes y llenas de vida, pero siempre siendo coherente y aplicándolos en la proporción adecuada.
Los colores complementarios no entienden de estilo, así que sea el que sea el estilo que quieres usar en tu decoración, aceptará esta combinación de colores. Más primarios para estilos más atrevidos, más suaves para propuestas más minimalistas y neutras.